viernes, 10 de septiembre de 2010

SE ESTRENA UNA PELICULA SOBRE SANTA HILDEGARDA


Esta película biográfica sobre Santa Hildegarda de Bingen comienza con un prólogo que nos muestra la costumbre medieval de entregar el décimo hijo al servicio de Dios, como fue el caso de Hildegarda de Bingen, que la vemos ingresar siendo niña en el monasterio masculino de Disibodenberg (San Disibo) en 1112. Allí había una pequeña comunidad femenina, bajo la autoridad de Jutta de Sponheim, que con los años se segregaría por decisión de Hildegarda, fundando el monasterio de Rupertsberg.

Tras una elipsis de muchos años, el film nos presenta ya a una Hildegarda adulta, seguidora fiel de su maestra Jutta, a la que sucede como abadesa cuando esta fallece en 1136. Entonces comienzan sus visiones místicas, sus enfrentamientos con el abad de Disibodenberg, y los problemas internos de su comunidad. La santa en esos años adquiere fama por su sabiduría, su forma de gobernar, su música y sus conocimientos en ciencias médicas y naturales. Monarcas y nobles piden sus consejos y buscan sus profecías. Tras obtener el beneplácito de San Bernardo, y la autorización del Papa, comienza a publicar sus visiones, que Hildegarda dicta a su discípula Ricarda de Stade, un personaje dramático muy importante en la película. El film termina en 1158, momento en que la santa abadesa, rompiendo las costumbres de la época, se marcha a predicar por el valle del Rhin.

Visión es, valga la redundancia, la visión que Margarethe von Trotta tiene del Medievo en general, y de Hildegarda en particular. Esta directora, esposa durante veinte años de Volker Schlondorff, fue una de las más importantes representantes del Nuevo Cine Alemán, y ahora está desarrollando un proyecto sobre Hannah Arendt. En su aproximación histórica podemos encontrar aciertos y desenfoques, resultando un balance positivo. Desde el punto de vista estético la película es muy brillante. Su trabajo con la luz, su dirección artística y su banda sonora son excelentes; y los momentos musicales diegéticos son extraordinarios. El casting es también muy bueno, y la actriz Barbara Sukowa encarna con convicción a Santa Hildegarda. Por otra parte, los hechos históricos parecen retratados con honestidad, aunque el guión resulta algo episódico y sincopado, y ello impide dar coherencia al desarrollo interior de los personajes.

Algo más discutible es la visión global que ofrece Von Trotta. Hildegarda parece demasiado excéntrica, y no están suficientemente subrayados los aspectos de su persona que la llevaron a los altares. El discipulado cristiano tiene aquí demasiados tintes psico-afectivos, a veces llevados a la exageración, y que pueden dar a entender dependencias poco sanas. Por otra parte, el film nos da una visión del medievo un poco lúgubre (especialmente en los dos primeros minutos del film), sin llegar ni de lejos a los delirios de ciertas películas como El nombre de la Rosa. En definitiva, lo que falta por parte de la directora es una comprensión empática de la fe y la experiencia cristiana, y por ello, a pesar de su inteligente oficio y evidente buena voluntad, el film no llega al cien por cien de sus posibilidades expresivas. No obstante, como decíamos al principio, el balance es claramente positivo, y presenta un boceto amable del benedictismo.

El Papa Benedicto XVI le ha dedicado a esta mujer dos catequesis este mes de septiembre.Benedicto XVI ha destacado de Hildegarda de Bingen su gran cultura, su espíritu místico y su don de gobierno. “Esta santa habla hoy con su valerosa capacidad de discernir los signos de los tiempos, con su amor por la creación, su medicina, su poesía, su música, que hoy está siendo reconstruida, su amor por Cristo y por su Iglesia, sufriente también en aquel tiempo, herida también en aquel tiempo por los pecados de los sacerdotes y de los laicos, y tanto más amada como cuerpo de Cristo”. Visión es una buena ocasión para conocer a esta mujer extraordinaria.

1 comentario:

mluisa red dijo...

Esta mujer me apasiona. La descubrí hace unos años. ¡Y quiero conocerla más! Me parece actual... La película no la he visto.

¡HOY TAMBIÉN NECESITAMOS MUJERES LÚCIDAS Y VALIENTES QUE SIGUIENDO A JESÚS SEAN LUZ PARA LOS OTROS!

COMO DICEN EN MI TIERRA !hABERLAS HAYLAS!

Hace falta que no se les calle la boca o que no permanezcan demasíado calladas.

Me llama la atención que en su última etapa se lance a evangelizar. ¡Normal! El amor no puede ser callado.

¡Gracias por el comentario, José Antonio!
Un abrazo