lunes, 31 de mayo de 2010

ENCONTRADA POESIA DE BECQUER INEDITA


Encantador ciprés, tulipán de oscura corola.
Joven de ojos más negros y más dulces que la noche.
¿Ves este blanco vellón que por el aire vuela?.
Así pasan nuestros días. ¡Es un sueño que huye!
El agua que cae en el desierto se seca menos deprisa.
Todo nos engaña o nos falla, y la vida más hermosa
no es sino el largo sollozo de un eterno adios.
¡Sólo Dios es verdadero!
¡Sólo Dios es grande!
¡Sólo Dios es Dios!
Si quieres, hijo mio, que en las páginas del santo libro
tu ángel protector escriba un nombre bendito
huye del veneno de los sentidos cuyo humo embriaga
Dios no quiere al corazón que el mundo ha ajado.
El cuerpo no es más que un sepulcro:
dichoso quien se libera de él
y se hunde entero en el amor infinito.
VIVIR EN DIOS ES MORIR
¡MORIR EN DIOS ES VIVIR!

martes, 25 de mayo de 2010

LA TRINIDAD COMO RELACION DE AMOR


Evangelio de Juan 16, 12-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:

― Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora: cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.

El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.

Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mí y os lo anunciará.

******

Uno de los mitos de Occidente –a decir de Raimon Panikkar- consiste en considerar la individualidad como el mayor valor. Lo cual llevó, entre otras consecuencias, a que Occidente pensara a Dios como un “individuo”.

Parece claro que, en el proceso de evolución de la conciencia, lo que podemos designar como el “momento individual” –con el consiguiente afianzamiento del yo- supuso un paso adelante significativo; el ser humano se pensaba a sí mismo como un individuo: había nacido la autoconsciencia.

Pero lo que fue, sin duda, un avance, implicaba un riesgo en el que se terminó cayendo: la absolutización de la individualidad, que llevó a considerar el yo como la cima de la evolución y nuestra identidad definitiva. Se identificó “persona” con “individuo” y se definió a aquélla a partir de éste. El resultado salta a la vista: la comprensión de la humanidad como una multiplicidad de individuos –yoes- enfrentados entre sí.

En el terreno religioso, al hablar de Dios como “persona”, se le otorgó inmediatamente un carácter “individual”, que lo convirtió en un ser “aislado” o “individuado”, separado (!) del conjunto de lo Real.

Por esta misma dinámica, cuando en la tradición cristiana se hablaba de la “Trinidad”, se caía, en la práctica, en un triteísmo, que pensaba a las “tres Personas” como “individuos”. Incluso en algunos ámbitos cristianos, teológicos y devocionales, se llegaba incluso a hablar, sin pudor, de “Los Tres”.

Originariamente, sin embargo, el término “persona” no hacía referencia a una “sustancia” (individuo separado), sino a una “relación”. Todos los seres somos gracias a la relación que nos define: del mismo modo que no puede existir el padre sin el hijo, ni el hijo sin el padre –“padre” e “hijo” son realidades radicalmente relacionales-, nadie puede existir al margen de la relación que nos constituye con respecto al conjunto.

Llevado al plano religioso, habría que decir que el Misterio de la Trinidad no es un enigma acerca de cómo conjugar tres “individualidades” en una Unidad, sino más bien la proclamación de que Todo es Relación. El Misterio de Lo que Es y Somos se asemeja, metafóricamente, a una infinita Red, constituida por la misma interrelación.

Decía al principio que la individualidad supuso un avance en el despliegue evolutivo de la conciencia. Pero caemos en un error cuando la consideramos como la meta del mismo. El nivel mental-egoico de la conciencia, tras ser integrado, empieza a ser transcendido en un nuevo estadio, ahora transpersonal, caracterizado precisamente –no podía ser de otro modo- por la interrelación, en una Conciencia percibida cada vez más unitaria, global e integradora.

He pensado que esta introducción –en el día en que celebramos la fiesta de la Trinidad- podía ayudarnos a purificar imágenes de Dios demasiado parecidas a nuestros propios conceptos mentales y deudoras de los mitos y prejuicios que, colectivamente, arrastramos.

Pero, realmente, ante el Misterio nos toca quedarnos callados, en un Silencio que no es indiferencia, sino adoración admirada ante ese “no sé qué, que se alcanza por ventura”, como diría san Juan de la Cruz. Para nuestra mente, es un “no sé qué” –porque no es un “objeto” susceptible de ser apresado por la razón-, pero a su lado cualquier otra hermosura palidece (“Por toda la hermosura / nunca yo me perderé, / sino por un no sé qué / que se alcanza por ventura”: Glosa 12, en S. JUAN DE LA CRUZ, Obras completas [edición de E. PACHO], Monte Carmelo, Burgos 72000, p.78).

Al venir ahora al texto del cuarto evangelio observamos que, en él, “lo mío” se aplica indistintamente a Jesús, al Espíritu y al Padre. Como si eso “mío” fuera justamente el “resultado” de la relación mutua en la que Todo se encuentra.

Todo lo que tiene el Padre es mío”: En un nivel mítico y en una idea de Dios como “individuo”, “lo mío” parecía entenderse como una “cualidad” divina con la que era adornado el propio Jesús, “al lado” del Padre.

Desde la nueva perspectiva, pareciera más bien apuntar hacia el Misterio mismo de lo Real, expresado como Relación trinitaria.

Pero la afirmación va todavía más lejos, por cuanto no hay nada que quede al margen del Misterio. Por ello, esa palabra de Jesús podemos pronunciarla –desde la percepción de la “nueva” identidad- todos nosotros. Lo expresó bien el propio Jesús cuando, al contar la parábola del “hijo pródigo”, puso en labios del padre esas mismas palabras: “Todo lo mío es tuyo” (evangelio de Lucas 15,31).

Y no sólo porque el “Padre” –separado- nos hubiera prometido o incluso dado todos los “dones” que él pudiera tener, sino porque compartimos la misma Identidad, el Misterio último que nos hace ser y que en nosotros se expresa.

El Espíritu –afirma también el texto- “nos guiará hasta la verdad plena”. Si la absolutización de la individualidad ha sido uno de los mitos de la tradición europea, el otro fue el de identificar la razón con el conocimiento y, en consecuencia, la creencia con la Verdad.

La mente acarició la presunción de poseer la verdad, como si de algo “externo” se tratara, gracias a la mera enunciación de un concepto. Una vez hecha esa identificación (concepto o creencia = verdad), estaban en la verdad quienes compartían las propias creencias; los otros, permanecían en el error.

Ni siquiera teníamos la lucidez suficiente para darnos cuenta de que el supuesto hecho de “conocer la verdad” no nos hacía mejores personas. Más aún, parecíamos haber consensuado que el “ser” y la “verdad” podían ir por caminos distintos, dado que el “conocer” –que se había identificado con el “razonar”- podía darse al margen de lo que fuera el “vivir”.

Esta identificación –dada por válida durante siglos…, y todavía sostenida en demasiados ámbitos culturales y religiosos- ha sido fuente de confusión, autoengaño y fanatismo.

En una entrevista reciente en la BBC, se le preguntaba a un imán radicado en Gran Bretaña el motivo por el que, mientras ellos podían construir mezquitas en Europa, en muchos países árabes está prohibido construir iglesias.

Con un desparpajo no fácil de entender, el imán vino a responder en estos términos: “Permítame que le conteste a eso con un ejemplo. Supongamos que usted es el director de un colegio y necesita un profesor de matemáticas. A los tres candidatos que se presentan, usted les pregunta cuánto suman dos y dos. Uno de ellos contesta que tres, otro que cinco, y un tercero que cuatro. ¿A cuál de ellos contrataría? Evidentemente al que ha dado la respuesta correcta. Pues bien, en el caso de la religión ocurre lo mismo: la única religión correcta es el Islam. No podemos permitir que se construyan iglesias porque propagarían el error”. Por más que el desconcertado entrevistador siguió insistiendo en que los cristianos verían las cosas de otro modo, el imán no se movió en absoluto de su argumentación. ¿El motivo? Su creencia era la verdad.

Menciono este caso porque es de nuestros días, pero casos similares, algunos de ellos mucho más graves, pueden encontrarse en todas las religiones teístas que, en un momento u otro de su historia, se han creído enviadas a propagar e imponer “la verdad” a todo el mundo, aunque fuera a través de torturas. Y decían hacerlo de buena fe; no eran conscientes del engaño en el que estaban por haber confundido una idea (mental) con la Verdad inapresable.

Cada vez somos más conscientes de que, a un nivel profundo, ser y conocer coinciden. Podemos pensar cualquier cosa, acertada o equivocadamente, pero no podemos conocer aquello que no somos.

Por eso, la conclusión es clara: no hay conocimiento sin transformación. De otro modo, no tendríamos sino “creencias”, es decir, “objetos mentales” que, aislados de otra referencia, únicamente sirven para dividir y enfrentar. Tiene razón el cristiano ortodoxo Paul Evdokimov, cuando presenta al verdadero teólogo como aquél que sólo habla de aquello que sabe; por eso mismo, es también alguien que “no especula sino que se transforma”. Lo cual coincide con la magnífica expresión del místico cristiano Angelus Silesius: “Qué sea Dios, lo ignoramos…; es lo que ni tú ni yo ni ninguna criatura ha sabido jamás antes de haberse convertido en lo que Él es”.

Si esto se olvida, no se puede sino estar de acuerdo, aunque sea con matices, con José Luis Sampedro, cuando escribe que “la teología es contradicción en términos porque es absurdo razonar a Dios; el mero hecho de pretenderlo prueba el orgullo clerical”.

Es absurdo porque, como decía más arriba –algo demasiado olvidado en el discurso religioso-, la mente no puede manejar sino conceptos –los propios dogmas religiosos no son sino conceptos mentales, que quieren señalar a una realidad más allá de ellos-, referidos a realidades que, por el hecho mismo de ser pensadas, son objetivadas. Eso explica que las creencias nunca podrán encerrar la Verdad.

La Verdad desnuda y relativiza las creencias. Y no está más cerca de la Verdad quien más creencias tiene, sino quien más la encarna porque lo es –y la vive en forma de Unidad, el Amor…-. La Verdad no se puede pensar; sólo se puede ser; y cuando se es, se conoce. Lo que ocurre es que, como ha escrito Javier Melloni, “todas las religiones corren el riesgo de creer que, en lugar de pertenecer a la Verdad, la Verdad les pertenece” (J. MELLONI, Vislumbres de lo real. Religiones y revelación, Herder, Barcelona 2007, p. 11).

Enrique Martinez

lunes, 24 de mayo de 2010

LAS ESPINAS

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LA IMPORTANCIA DE PERDONAR Y PERDONARSE DESDE LA COMPRENSION

jueves, 20 de mayo de 2010

SIEMBRA ALEGRIA

TE HAS DE ENCONTRAR


Tarde o temprano
te has de encontrar
No seas un extraño
en tu heredad.

Métete en ti mismo
abierto de par en par.

Sólo quien sabe confrontarse
descubrirá la verdad.

Tan sólo el que se acepta
acojerá s los demás.

Sólo encuentra al Dios oculto
el que se sabe buscar.

Sólo llegado a la gruta
de la mayor soledad
voy a encontrarme de lleno
con el manantial.

REFINADOS COMO LA PLATA

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Una meditación breve sobre el texto de Malaquias 3.3

miércoles, 19 de mayo de 2010

viernes, 14 de mayo de 2010

MADRES Y PADRES COMPETENTES


La autora de este libro defiende la capacidad de los padres para entender y decidir cómo se debe actuar en cada situación de conflicto con los hijos. Ha comprobado que los padres pueden aprender a reconducir las relaciones para resolver problemas y nos muestra cómo los resuelven ejerciendo la autoridad, cediendo en el momento oportuno, poniendo límites sin que surja el conflicto, o actuando ante la pasividad, la desobediencia, la rebeldía y la violencia. Y todo ello en un ambiente gratificante que facilite a todos, padres e hijos, el crecimiento personal. De enfoque práctico, este libro incluye numerosos casos y situaciones reales y cotidianas, más un apéndice para orientadores familiares con orientaciones para trabajar el CARV (Cambio de Actitudes y Relaciones Valorativas) como un programa de educación familiar.

Carta a los padres y madres • Cómo utilizar el libro • Hacia un objetivo en la educación de los hijos • ¿Qué necesidades deberíamos tener cubiertas para desarrollarnos psicológicamente bien? • ¿Por qué nuestros hijos se comportan mal? ¿Qué persiguen con sus comportamientos negativos? • Las actitudes y los estilos educativos • ¿Mantenemos estilos educativos inadecuados? • Cómo debemos relacionarnos con nuestros hijos. Las actitudes democráticas como estilo educativo positivo • Podemos saber más • Apéndice.

Mi amiga María del Carmen Valdivia es catedrática de psicopedagogía de la Facultad de Psicología y Educación de la Universidad de Deusto.

Es la creadora e impulsora del modelo CARV – cambio de actitudes y Relaciones Valorativas- que se emplea en la actualidad en muchas escuelas del País Vasco, en centros de orientación familiar y en centros de orientación de niños y adolescentes para la orientación personal y para la prevención, diagnóstico y terapia de problemas de conducta.

Su libro es de un contenido práctico. Expuesto de forma sencilla, clara. Aborda problemas reales, cotidianos, que se presentan a los padres y educadores.

El libro incluye un apéndice para orientadores familiares con propuestas para trabajar el CARV entendido como un programa de educación familiar.

Desde hace muchos años he comprendido que la buena educación es una de las mejores formas de prevención que podemos instaurar en relación con la salud anímica. Y sin equilibrio anímico real poco podemos conseguir en el camino de nuestro crecimiento espiritual.

No es tarea sencilla aprender a ser padres. Carmen es madre y además de los libros ha aprendido de sus aciertos y de sus errores. Su libro, fruto de muchos años de conocimientos y experiencias, lo aconsejo de todo corazón, con el convencimiento profundo de que os será muy útil, ya seáis educadores, padres, sacerdotes, etc..

José Antonio Sha

UN LIBRO INTERESANTE


LOS RITUALES SECRETOS DE LA MASONERÍA ANTICRISTIANA
Cierva, Ricardo de la

ISBN: 978-84-88787-60-6

La ocasión para publicar este libro se ha producido recientemente, cuando algunos medios de comunicación han revelado que el Partido Popular en Valencia, y en otros puntos de España, está sufriendo una inesperada infiltración por parte de la Masonería. Algunas autoridades de ese partido colaboran activamente con la dirección masónica en actos dedicados a extender el conocimiento de la Masonería.

Nunca hasta ahora se habían producido en España estos hechos tan increíbles y contradictorios.

Mientras la Iglesia católica se mantiene firme en el rechazo total a la Masonería, las sectas masónicas tratan de introducirse en la actividad religiosa, con enorme escándalo de los cristianos.

Por ello, el autor de este libro analiza la posición totalmente anticristiana de los principales grados masónicos dentro, sobre todo, de los Altos Grados que se presentan con un origen falsamente cristiano y que, en realidad, representan una infiltración del paganismo en las estructuras religiosas de nuestro pueblo.

jueves, 13 de mayo de 2010

DECLARACIONES DE BENEDICTO XVI


Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares">Importantes declaraciones, aunque insuficientes, de Benedicto XVI en Portugal

Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares">Juan Cejudo, miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

El Blg de Juan Cejudo

Me han parecido muy interesantes las declaraciones de Benedicto XVI en Portugal donde reconoce (al contrario que no pocos cardenales y obispos) que los sufrimientos de la Iglesia vienen justo del “interior de la Iglesia, del pecado que existe en la Iglesia”. Dice el Papa que “Eso lo hemos visto siempre, pero ahora lo vemos de una forma aterradora”.

No son campañas orquestadas desde el exterior por los medios de comunicación social como dicen algunos jerarcas más papistas que el Papa. Sino por los fallos terribles de importantes miembros de la Iglesia: obispos, sacerdotes y religiosos que han provocado daños inmensos a miles y miles de personas con casos de pederastia demostrados ante los tribunales.

Es verdad que Ratzinger este gran problema de los pecados de la Iglesia lo había visto mucho antes. Así lo afirma en la cita que González Faus hace de él en su folleto “Miedo a Jesús”:

“Hoy la Iglesia se ha convertido para muchos en el principal obstáculo para la fe. En ella sólo puede verse la lucha por el poder humano, el mezquino teatro de quienes con sus observaciones quieren absolutizar el cristianismo oficial y paralizar el verdadero espíritu del cristianismo”( “Miedo a Jesús” de José I. González Faus, sj. Cuadernos de Cristianismo y Justicia nº 163, pag. 29)

Sus palabras en Portugal han sido muy claras y directas:

“No solo de fuera vienen los ataques al Papa y a la Iglesia, sino que los sufrimientos de la Iglesia vienen justo del interior de la Iglesia, del pecado que existe en la Iglesia”. “Eso lo hemos visto siempre, pero ahora lo vemos de una manera realmente aterradora: la mayor persecución a la Iglesia no viene de los enemigos de fuera, sino que nace del pecado de la Iglesia. Y la Iglesia tiene por tanto profunda necesidad de reaprender la penitencia, aceptar la purificación, aprender el perdón pero también la necesidad de (ofrecer) justicia. El perdón no sustituye a la justicia”. (El País, 11-5-2010)

Sorprende que lo que muchos venimos diciendo hace ya tiempo: que es la misma Iglesia el principal obstáculo para la fe de la gente, por su afán de poder y el absolutismo de sus posiciones que apaga el verdadero espíritu del cristianismo, ahora los obispos lo acepten simplemente porque es el Papa el que lo dice.

Aunque en esa sincera y valiente autocrítica que el Papa hace sobre los pecados de la Iglesia, él parece estar aludiendo tan sólo a los pecados de pederastia de obispos, sacerdotes y religiosos en muchos países del Mundo, sin cuestionar ni criticar otras cuestiones de la Iglesia, no menos importantes, que también están incidiendo de modo muy determinante en la lejanía de la gente de la fe.

Estas otras cuestiones, mucho más amplias y concretas, las ha señalado de modo muy reciente el teólogo Hans Küng, compañero de Ratzinger en su reciente “Carta abierta a los obispos católicos de todo el mundo” . Esta carta de Hans Küng ha sido apoyada y ampliada por la Asociación de Teólogos /as Juan XXIII en un comunicado difundido con motivo del V Aniversario del pontificado de Benedicto XVI.

Es el mismo Benedicto XVI, dice Hans Küng, responsable de que en estos 5 años se hayan desperdiciado magníficas oportunidades en diferentes ámbitos eclesiales: “el diálogo ecuménico e interreligioso, la reforma de la Iglesia, el ejercicio de la colegialidad, la incorrecta gestión de los abusos sexuales cometidos por obispos, sacerdotes y religiosos católicos, el mantenimiento del celibato, la prohibición del acceso a las mujeres al ministerio ordenado….”

La Asociación de teólogos propone medidas muy concretas que serían necesarias para una transformación evangélica de la Iglesia Católica. Estas son las medidas que ellos señalan:

1.- Activar y desarrollar el programa de reforma del Concilio Vaticano II

2.- La organización de la Iglesia es obsoleta que responde a esquemas de una monarquía absoluta. Sería necesario iniciar un proceso de democratización de la Iglesia con la participación de todos los creyentes.

3.- Los dirigentes de la Iglesia y todos los cristianos deben situarse en el mundo de la marginación y de la exclusión social.

4.- La Iglesia debe defender y fomentar la libertad de expresión, investigación y publicación de los teólogos y eliminar la censura eclesiástica.

5.- Que reconozca el derecho de reunión de todos los grupos y comunidades cristianas de cualquier signo o tendencia, no sólo las de signo conservador.

6.- Que el cristianismo no se identifique con los programas políticos y las organizaciones religiosas conservadoras.

7.- Que se levanten las sanciones impuestas a los teólogos y teólogas.

8.- El Papa debería pedir perdón por el encubrimiento y complicidad del Vaticano y muchos episcopados, en los casos de abusos sexuales de obipos, sacerdotes y religiosos.

9.-Que se deroguen los decretos del Papa y de la Curia Romana que ha impuesto el silencio durante décadas en los casos de abusos sexuales a menores, sin poner a los responsables en manos de la justicia.

10.- El pontificado de Benedicto XVI está agotado. Debiera presentar su dimisión.

11.- Que se facilite el acceso de la mujer al sacerdocio como ocurre en la mayoría de las iglesias cristianas.

12.- Que se suprima el celibato obligatorio para los sacerdotes.

No cabe duda que si la Iglesia afrontara todas estas cuestiones daría un gran paso para que su imagen y su credibilidad mejorara y también las posibilidades de acercamiento al hombre de hoy.
Pero para eso es necesario que un Papa más joven, de mentalidad más abierta, fuera capaz de afrontar de modo evangélico y valiente todos estos asuntos tan importantes para la modernización y puesta al día de una Iglesia, que durante los pontificados de Juan Pablo II y Benedicto XVI, han dado marcha atrás en relación con el gran impulso renovador que dio el Papa Bueno, Juan XXIII, con la puesta en marcha del Concilio Vaticano II.

martes, 11 de mayo de 2010

SERENIDAD


´La mayoría de nosotros tenemos que ponernos en contacto primero con nosotros mismos, tener una relación plena con nosotros mismos antes de abrirnos a una relación con Dios. En otras palabras, podemos decir que primero tenemos que encontrar, extender y experimentar nuestra capacidad por la paz, por la serenidad y por la armonía antes de poder apreciar a Dios, nuestro Padre quien es el autor de toda la armonía y la serenidad..

lunes, 10 de mayo de 2010

UNA HERMOSA CANCION

OS INVITO A ESCUCHAR UNA HERMOSA CANCION


jueves, 6 de mayo de 2010

DAR GRACIAS


Me pongo a reflexionar que quiere decir ´agradecer´ - viene de dar Gracias - pero también creo que viene no solo de dar, sino también de recibir la Gracia. Creo que no se puede "dar" gracias sin haberlas recibido primero - sin habernos percatado de haberla recibido.

En nuestra disciplina de meditar cada día, nos vamos percatando como "opera" la Gracia de Dios en nuestra vida y al darnos unos con otros hacemos dinámica esa trasmisión consciente de su Amor.

Me parece que la palabra más bella del mundo es "Gracias" - la decimos como fórmula de cortesía, pero realmente encierra mucho más. Significa dar la Gracia de Dios a la otra persona, significa hacerla consciente de que la Gracia de Dios está en ella, es como una fórmula de conexión humana y divina que nos recuerda ese camino interior.

Así que cuando escuchemos que alguien nos da las gracias, o cuando nosotros lo hagamos a otros, sepamos que en esa formulita va la gran fórmula.

lunes, 3 de mayo de 2010