viernes, 4 de enero de 2013

UN BUEN LIBRO: HISTORIA DE LA IGLESIA



Título: Historia de la Iglesia Autor: Juan María Laboa (ed.) Editorial: San Pablo
Portada del libro
Con frecuencia aparecen novedades editoriales sobre la historia de la Iglesia con pretensión de ofrecer al lector una perspectiva global. Deudoras de una época, de un estilo, incluso de las corrientes metodológicas que están en el trasfondo de su realización, se podría decir que cada generación de cristianos cuenta con su historia de la Iglesia de referencia. Las preguntas de la Historia, y a la Historia, son inevitables y dan forma al trasfondo cultural al que la propuesta de fe quiere dar respuesta. Dice con acierto la presentación de esta gran obra que, «con demasiada frecuencia, la cultura actual reduce la historia y el influjo del cristianismo a la coacción de la Inquisición y del Estado, al formulismo y la rutina vacía, al clericalismo farisaico, olvidando una religiosidad popular mucho más profunda de lo que pueden indicar juicios someros e irónicos, y una vivencia de la fe del pueblo cristiano que no puede ser reducida a tramoya o superficialidad». Ante las tentaciones de reducción de la Iglesia como sujeto de presencia, obras de esta naturaleza ayudan sobremanera.
El conocimiento de la historia de la Iglesia es clave para la formación humana e integral de la persona y de la conciencia cristiana. En los déficits de formación, la carencia de una adecuada comprensión del sentido de la historia de la Iglesia es uno de los lastres más llamativos. ¿Cuál es la actitud que el cristiano debe tener a la hora de acercarse a una historia global de la Iglesia como la que ahora presentamos? Apostaría por lo que Joseph Lortz afirma: «Para exponer la historia de la Iglesia tal y como realmente ha trascurrido, es decir, como se ha configurado de hecho bajo la voluntad del Señor de la Historia, es condición indispensable adoptar la actitud cristiana básica: ser oyente».
Por tanto, en la escucha y en la lectura de esta magna obra, que ha tenido notable éxito editorial en Italia, hay que valorar particularmente la trayectoria de sus autores, los profesores italianos Franco Perni y Guido Zagheni, y el conocido español Juan María Laboa. Les ha correspondido a los dos primeros la elaboración de los capítulos dedicados a la historia de la Iglesia universal en las siguientes etapas: Edad Antigua y Edad Media, al primero de los citados; y Edad Moderna y Edad Contemporánea, al segundo. A estos apartados de la edición italiana se la han sumado dos oriundos: el dedicado a la Iglesia en España, y un último sobre la labor social de la Iglesia en la Historia, bajo la rúbrica de nuestro representante patrio. Estas dos aportaciones responden a una trayectoria de trabajos del profesor Laboa, que quedan aquí sintetizados. En este sentido, sorprende que, en los últimos capítulos de la historia de la Iglesia en la España contemporánea, encontremos contenidos similares, incluso párrafos textuales, de un trabajo previo del autor, publicado en 1999 bajo el título Los hechos fundamentales ocurridos en la vida de la Iglesia Española en los últimos treinta años (1966-1998), en el libro coordinado por Olegario González de Cardedal, y editado por PPC, La Iglesia en España 1950-2000. Lo que ya entonces se dijo de ese trabajo, sirve para éste, ahora.
José Francisco Serrano Oceja

CINE: ENTRE EL PERDON Y LA VENGANZA


Cine: Los miserables y La noche más oscura

El año 2013 comienza con dos estrenos que buscan su lugar en la carrera de los Oscar. Los miserables es una fiel adaptación del musical sobre la obra de Victor Hugo; una hermosa historia de un corazón cambiado, el de Jean Valjean, por el perdón cristiano. La noche más oscura es el relato descarnado de la búsqueda y ejecución de Osama Bin Laden; dos maneras opuestas de responder al mal
Fotograma de Los miserables
Son ya unas cuantas las versiones cinematográficas de Los miserables, la obra de Víctor Hugo. De todas ellas, una de las más convincentes es la que dirigiera Bille August en 1998, y que protagonizaron Liam Neeson, Geoffrey Rush y Uma Thurman. En la versión que ahora llega de la mano de Tom Hopper -director de El discurso del rey-, son Hugh Jackman, Russell Crowe y Anne Hathaway los que encarnan, respectivamente a Jean Valjean, al inspector Javert y a la desdichada Fantine. Por su parte Amanda SeyFried encarna a la Cosette juvenil, mientras que su época infantil corre de la cuenta de Isabelle Allen.
Esta película es una adaptación directa del famoso musical Alain Boublil y Claude-Michel Schönberg, que el productor teatral Cameron Makintosh estrenó en Londres en 1985. Desde entonces, son más de 60 millones los espectadores que han disfrutado de este espectáculo teatral. La película plasma el musical tal cual, con más de dos horas y media de partitura musical y con la ausencia casi total de parlamentos. Por ello, la cinta se estrena en España exclusivamente en versión original en inglés. Los propios actores son los que cantan, sin doblajes ni playbacks, y sorprende la calidad vocal de todos ellos, en especial Anne Hathaway y de Amanda SeyFried, fruto de una excelente preparación.
La puesta en escena es muy operística y deslumbrante, con un apoyo digital que, en ocasiones, es demasiado evidente. Pero todo el peso está en los actores, y ciertamente dan la talla, algo nada fácil, por la abundancia de primeros planos y por la dificultad musical. Hay que apuntar positivamente que es llamativa la presencia de lo religioso en esta versión, más explícita y dilatada que en la película de Bille August.
La noche más oscura
Fotograma de La noche más oscura
La sexagenaria cineasta californiana Kathryn Bigelow, que impactó con la dura En tierra hostil, que le valió el Oscar a la Mejor directora en 2009, vuelve a los conflictos internacionales de su país con otra cinta fuerte y contundente -y absurdamente larga, dicho sea de paso- en la que se narra el proceso de búsqueda, captura y ejecución de Osama Bin Laden. Tras la matanza del 11-S, la captura del líder de Al Qaeda se convirtió en una cuestión de dignidad nacional en Estados Unidos. Este tema patriótico, en manos de una directora tradicionalmente crítica con la política exterior norteamericana, resultaba especialmente interesante. La película se basa en la documentación e informes que el equipo de producción ha sido capaz de conseguir. Muchas cosas, como la reconstrucción de los helicópteros Sikorsky Black Hawk, son aproximadas, ya que ningún civil ha visto nunca esas naves fantasma.
La película se posiciona desde el principio, cuando muestra las torturas a las que los agentes de la CIA someten a los sospechosos de tener informaciones valiosas. El hecho es que, gracias a esos métodos inaceptables, conseguirán algunas pistas que finalmente, y casi por casualidad, llevarán hasta el hombre más buscado del planeta, Bin Laden, que desde 2005 vivía recluido en un caserón de Abbottabad (Pakistán), a 160 kilómetros de Afganistán.
La película combina momentos brillantes, con una tensión bien dosificada, con otros más escasos de ritmo y fuerza dramática. Pero el conjunto es resultón, con aire documental, protagonizado por una Jessica Chastain que, en realidad, es el puente de empatía entre el público y lo que ocurre ante nosotros. La película es suficientemente inteligente como para guardar cierta distancia, y dejar al espectador la valoración moral de los hechos; hechos que, en el fondo, son la gestión de una venganza. Aunque en este caso no sea fácil discernir por dónde debe caminar segura la justicia humana. Sin duda, un hito del cine histórico.
Juan Orellana

miércoles, 2 de enero de 2013

SABER VER




Dicen que una vez un hombre era perseguido por varios malhechores que querían matarlo. El hombre ingresó a una cueva. Los malhechores empezaron a buscarlo por las cuevas anteriores a la que él se encontraba. Con tal desesperación elevó una plegaria a Dios, de la siguiente manera:
 - Dios todopoderoso, haz que dos ángeles bajen y tapen la entrada, para que no entren a matarme.
 En ese momento escuchó a los hombres acercándose a la cueva en la que estaba escondido, y vio que apareció una arañita. La arañita empezó a tejer una telaraña en la entrada.
 - Señor, te pedí ángeles, no una araña.
 Y continuó:
 - Señor por favor, con tu mano poderosa coloca un muro fuerte en la entrada para que los hombres no puedan entrar a matarme.
 Abrió los ojos esperando ver el muro tapando la entrada, y observó a la arañita tejiendo la telaraña.
 Estaban ya los malhechores ingresando en la cueva anterior y éste quedó esperando su muerte.  Cuando los malhechores estuvieron frente a la cueva que se encontraba el hombre, ya la arañita había tapado toda la entrada, entonces se escuchó esta conversación:
 - ¡Vamos, entremos a esta cueva!
 - No. ¡No ves que hasta hay telarañas!, nadie ha entrado en esta cueva. Sigamos buscando en las demás.
 Si le pides a Dios un árbol te lo dará en forma de semilla.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

UNA GOTA HACE LA DIFERENCIA




Había un incendio en un gran bosque de bambú. Se habían formado unas llamaradas impresionantes, de una altura extraordinaria.
Una pequeña ave, muy pequeñita, fue al río, mojó sus alas y regresó sobre el gran incendio, y las empezó a agitar para apagarlo; y volvía a regresar y volvía a ir una y otra vez.
Los dioses que la observaban, sorprendidos la mandaron a llamar y le dijeron:
- Oye, ¿Por qué estás haciendo eso? ¿Cómo es posible? ¿Cómo crees que con esas gotitas de agua puedas tú apagar un incendio de tales dimensiones? Date cuenta: No lo vas a lograr.
Y el ave humildemente contestó:
- El bosque me ha dado tanto, le amo tanto… Yo nací en él, este bosque me ha enseñado la naturaleza. Este bosque me ha dado todo lo que soy. Este bosque es mi origen y mi hogar, y me voy a morir lanzando gotitas de amor, aunque no lo pueda apagar.
Los dioses entendieron lo que hacía la pequeña ave y le ayudaron a apagar el incendio.

Cada gotita de agua apacigua un incendio. Para cada acción que emprendamos con amor y entusiasmo, su reflejo será un mejor mañana. No subestimes las gotas, porque millones de ellas forman un océano.  Todo acto que realizamos con amor, regresa a nosotros… multiplicado.

lunes, 17 de diciembre de 2012


 A TODOS LOS VISITANTES DE ESTE BLOG
OS DESEO
QUE EL AMOR, LA PAZ Y LA ALEGRIA 
REINEN EN VUESTROS CORAZONES
EN ESTAS NAVIDADES 
Y SIEMPRE

jueves, 13 de diciembre de 2012

CUENTO CON MORALEJA. SEGURO QUE OS GUSTA.






En el vientre de una mujer embarazada se encontraban dos bebés. Uno pregunta al otro:
- ¿Tu crees en la vida después del parto?
- Claro que si. Algo debe existir después del parto. Tal vez estemos aquí porque necesitamos prepararnos para lo que seremos más tarde.

- ¡¡Tonterías!! No hay vida después del parto. ¿Como sería esa vida?.
- No lo sé pero seguramente... habrá más luz que aquí. Tal vez caminemos con nuestros propios pies y nos alimentemos por la boca.
- ¡¡Eso es absurdo!! Caminar es imposible. ¿Comer por la boca? ¡eso es ridículo! el cordón umbilical es por donde nos alimentamos. Yo te digo una cosa: la vida después del parto está excluida. El cordón umbilical es demasiado corto.
- Pues yo creo que debe haber algo. Y tal vez sea sólo un poco distinto a lo que estamos acostumbrados a tener aquí.
- Pero nadie ha vuelto nunca del más allá, después del parto. El parto es el final de nuestra vida. Y a fin de cuentas la vida no es más que una angustiosa existencia en la oscuridad que no lleva a nada.
- Bueno, yo no sé exactamente como será después del parto, pero seguro que veremos a mamá y ella nos cuidará.
- ¿Mamá? ¿Tu crees en mamá? ¿Y dónde crees tú que está ella?.
- ¿Donde? ¡En todo nuestro alrededor! En ella y a través de ella es como vivimos. Sin ella todo este mundo no existiría.
- ¡Pues yo no me lo creo! Nunca he visto a mamá, por lo tanto, es lógico que no exista.
- Bueno, pero a veces, cuando estamos en silencio, tu puedes oírla cantando o sentir cómo acaricia nuestro mundo. ¿Sabes?... Yo pienso que hay una vida real que nos espera y que ahora solamente estamos preparándonos para ella...

miércoles, 12 de diciembre de 2012

FIDELIDAD




Un matrimonio bautizó con la palabra “Increíble” a su hijo, porque tenían la certeza que haría increíbles cosas a lo largo de su vida.
Lo cierto es que, lejano a aquel mandato familiar, Increíble tuvo una vida equilibrada y tranquila. Se casó y fue fiel a su esposa durante setenta años.
Los amigos le hacían todo tipo de bromas, porque su nombre no coincidía con su estilo de vida.
Justo antes de morir, Increíble le pidió a su esposa que no pusiera su nombre en la lápida, para evitar cualquier tipo de bromas.
Cuando murió, la mujer obedeció el pedido, y puso, humildemente: “Aquí yace un hombre que le fue fiel a su mujer durante setenta años”.
Cuando la gente pasaba por ese lugar del cementerio, leían la placa y decían: “¡Increíble!”