jueves, 21 de junio de 2012

DISFRUTA TU CAFÉ



 

Un grupo de profesionales, todos triunfadores en sus respectivas carreras, se juntó para visitar a su antiguo profesor.  Pronto la charla devino en quejas, acerca del interminable 'stress' que les producía el trabajo y la vida en general.
 
El profesor les ofreció café,  fue a la cocina y pronto regresó con una cafetera grande y una selección de tazas de lo más ecléctica: de porcelana, plástico, vidrio, cristal, unas sencillas y baratas, otras decoradas, unas caras, otras realmente exquisitas.  Tranquilamente les dijo que escogieran una taza y se sirvieran un poco del café, recién preparado.
 
Cuando lo hubieron hecho, el viejo maestro se aclaró la garganta, con mucha calma y paciencia... se dirigió al grupo:
 
“Se habrán dado cuenta de que todas las tazas que lucían bonitas se terminaron primero y quedaron pocas, de las más sencillas y baratas; lo que es natural, ya que cada quien prefiere, lo mejor para sí mismo.  Ésa es realmente la causa de muchos de sus problemas relativos... al ¡stress!  Les aseguro que la taza no le añadió calidad al café.  En verdad la taza solamente disfraza o reviste lo que bebemos. Lo que ustedes querían era el café, no la taza,  pero instintivamente buscaron las mejores. Después se pusieron a mirar...  las tazas, de los demás.”
 
Y continuó diciendo:
 
“Ahora piensen en esto: La vida es el café. Los trabajos, el dinero, la posición social, etc. son meras tazas, que le dan forma y soporte a la vida  y el tipo de taza que tengamos... no define ni cambia realmente... la calidad de vida que llevemos.  A menudo, por concentrarnos sólo en la taza...  dejamos de disfrutar el... café.  La gente más feliz no es la que tiene lo mejor de todo, sino ¡la que hace lo mejor, con lo que tiene!  Y recuerden que: la persona más rica no es la que tiene más, sino la que menos necesita.”
 
¡Disfruta tu café!

martes, 19 de junio de 2012

AMAR AL ENEMIGO

 
Texto del Evangelio (Mt 5,43-48): En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: «Habéis oído que se dijo: ‘Amarás a tu prójimo y odiarás a tu enemigo’. Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan, para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos? Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial».
Comentario: Rev. D. Iñaki BALLBÉ i Turu (Rubí, Barcelona, España)
Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial
Hoy, Cristo nos invita a amar. Amar sin medida, que es la medida del Amor verdadero. Dios es Amor, «que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos» (Mt 5,45). Y el hombre, chispa de Dios, ha de luchar para asemejarse a Él cada día, «para que seáis hijos de vuestro Padre celestial» (Mt 5,45). ¿Dónde encontramos el rostro de Cristo? En los otros, en el prójimo más cercano. Es muy fácil compadecerse de los niños hambrientos de Etiopía cuando los vemos por la TV, o de los inmigrantes que llegan cada día a nuestras playas. Pero, ¿y los de casa? ¿y nuestros compañeros de trabajo? ¿y aquella parienta lejana que está sola y que podríamos ir a hacerle un rato de compañía? Los otros, ¿cómo los tratamos? ¿cómo los amamos? ¿qué actos de servicio concretos tenemos con ellos cada día?

Es muy fácil amar a quien nos ama. Pero el Señor nos invita a ir más allá, porque «si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener?» (Mt 5,46). ¡Amar a nuestros enemigos! Amar aquellas personas que sabemos —con certeza— que nunca nos devolverán ni el afecto, ni la sonrisa, ni aquel favor. Sencillamente porque nos ignoran. El cristiano, todo cristiano, no puede amar de manera “interesada”; no ha de dar un trozo de pan, una limosna al del semáforo. Se ha de dar él mismo. El Señor, muriéndose en la Cruz, perdona a quienes le crucifican. Ni un reproche, ni una queja, ni un mal gesto...

Amar sin esperar nada a cambio. A la hora de amar tenemos que enterrar las calculadoras. La perfección es amar sin medida. La perfección la tenemos en nuestras manos en medio del mundo, en medio de nuestras ocupaciones diarias. Haciendo lo que toca en cada momento, no lo que nos viene de gusto. La Madre de Dios, en las bodas de Caná de Galilea, se da cuenta de que los invitados no tienen vino. Y se avanza. Y le pide al Señor que haga el milagro. Pidámosle hoy el milagro de saberlo descubrir en las necesidades de los otros.

martes, 12 de junio de 2012

El mayordomo del Papa


Podría ser el título de una novela, al estilo del código Da Vinci u otros best seller con ingredientes comunes: escenario, ciudad del Vaticano. Personajes turbios con secretos inconfesables. Una lucha por el poder en la que puños de hierro en guante de seda reparten mandobles utilizando para ello a los medios de comunicación. Cardenales que se posicionan para una futura sucesión.  Un Papa bueno e íntegro, rodeado por conspiradores que, convencidos de tener la verdad de su parte, y pretendiendo defender así a la Iglesia, mueven fichas sobre un tablero invisible. Filtraciones. Documentos robados.Y un nombre sonoro para dar carnaza a los medios: “Vatileaks”.
¿Cuánto habrá de verdad y cuánto de amarillismo? ¿En qué quedará toda esta historia? ¿Otro jugoso bocado para que muerdan con saña los que pasan de la Iglesia? ¿Un episodio más de esta historia compleja de una Iglesia que es santa y pecadora, y donde lo más sublime a veces puede ir de la mano con lo más rastrero?
Como siempre, volver a las fuentes –el evangelio, cuando nos recuerda aquello de que «los jefes deben servir» (Mc 10,42ss)- es el mejor antídoto contra tanta mala baba. Y una constatación: la Iglesia es mucho mayor que las vanidades e intrigas, las miserias y flaquezas que, a menudo, a todos nos asaltan. Afortunadamente, en el corazón del evangelio, y en el de tantos creyentes, late una convicción: Jesús es el maestro. Y a su manera, con las manos desnudas, desde un amor compasivo, concreto, real y aterrizado, la luz brillará en medio de tanta bruma y tanto secreto.  

EL TAMAÑO DE LAS PERSONAS



viernes, 8 de junio de 2012

ANUNCIO DE PEDRO TOLEDO PARA CARITAS





El conocido director de cine y publicista Alejandro Toledo ha realizado este spot gratis para Cáritas tras encontrarse con un ex compañero de trabajo saliendo de un comedor social. Un anuncio duro y real. Tan íntimo que lo protagoniza la propia hija de Toledo...

Cáritas compara la situación de pobreza en España con la posguerra



Cáritas Madrid atendió, en 2011, a 118.000 personas, según datos de la Memoria anual, presentada esta semana. La organización se nutrió, en más de tres cuartas partes, de donativos particulares. El director de la entidad, don Julio Beamonte, advirtió que los usuarios son cada vez más jóvenes y de nacionalidad española«España atraviesa la crisis más profunda de los últimos 40 años», equiparable a la de «hace 60 años», en la postguerra, advierte


Cáritas Madrid atendió a 118.000 personas durante 2011 y destinó casi 24 millones de euros a acción social. Son datos que se desprenden de la Memoria 2011 de la entidad, presentada el martes por su director, don Julio Beamonte, quien aseguró que la situación del país es equiparable a la de «hace 60 años»,  y lamentó que España atraviese «la crisis más profunda de los últimos 40 años».
A los 24 millones de euros invertidos en acción social, según los datos de la Memoria, se suman los 5,6 millones de euros de la acción caritativa de las parroquias, y la labor totalmente desinteresada de los más de 7.000 voluntarios de Cáritas, «los brotes verdes de la esperanza», según los definió Beamonte. Asimismo, detalló el incremento del número de voluntarios respecto al año pasado, lo que supone «una mayor concienciación social», y el aumento de las aportaciones económicas de los madrileños respecto al año anterior.
El director diocesano de Cáritas desgranó la actividad de la entidad durante 2011, y explicó que se han cubierto 14.000 casos de necesidad para ayudas inmediatas, se ha logrado que 600 familias tengan ayuda para conservar su vivienda, se han concedido 1.187 ayudas a personas desempleadas en situación de grave precariedad y se ha conseguido que, mediante sus proyectos de empleo, 2.242 personas hayan encontrado un puesto de trabajo.
El perfil del demandante
El perfil del demandante de ayuda ha evolucionado respecto a años anteriores. Según Beamonte, «ahora son personas más jóvenes, con un incremento de hombres, familias monoparentales y personas de nacionalidad española». Además, el director de Cáritas Madrid comentó que existe un perfil de «pobre vergonzante» que quiere ocultar su situación de dificultad.
Beamonte aludió, también, al Fondo Diocesano de Emergencia, que tendrá que recibir una inyección de un millón de euros adicionales para el segundo semestre del año, después de que se hayan repartido un millón de euros en 2010 y otro millón en 2011 y lo que va del presente año.
Cáritas en cifras
Respecto a los ingresos, el 77% proceden de los donativos y suscripciones de personas voluntarias que colaboran con Cáritas; el 3% proviene del IRPF; el 12% de  subvenciones de las Administraciones y el 8% restante, de los propios usuarios de los proyectos. La relación entre donaciones privadas y subvenciones públicas es   la inversa a la habitual en el sector, que se sostiene fundamentalmente de fondos públicos.
En el capítulo de gastos, la Memoria explica que 14,7 millones de euros se han destinado a ayuda a personas y familias. De esta cantidad, 5,7 millones son ayudas directas; 3,6 millones, proyectos de empleo y formación; 1,9 millones, vivienda y 2,8 millones a red social y familiar.
Por otro lado, 4,1 millones de euros se han dedicado a ayudas para atención de grupos vulnerables y otros 2,8 millones de euros, a luchar contra la exclusión social, de los cuales, 1,2 millones fueron para personas sin hogar.
C.S.

miércoles, 30 de mayo de 2012

LO QUE AUN NOS QUEDA



 
El 18 de noviembre de 1994, Itzhak Perlman, el violinista, entró al escenario para dar un concierto en el "Avery Fisher Hall", del Lincoln Center de la ciudad de Nueva York. 
 
Si alguna vez ustedes estuvieron en un concierto de Perlman, ustedes sabrán que llegar al escenario no es un pequeño logro para él.  Tuvo polio cuando fue niño, tiene ambas piernas sujetas con bragueros y camina con la ayuda de dos muletas. Verlo cruzar por el escenario dando un paso por vez, costosa y lentamente es una visión asombrosa.
 
El camina penosamente pero llega a su silla.  Entonces se sienta lentamente, pone sus muletas en el suelo, afloja los sujetadores de sus piernas, toma un pie hacia atrás y extiende el otro hacia adelante, entonces se inclina y levanta el violín,  lo pone bajo su mejilla, hace una señal al director y comienza a tocar.
 
Hasta ahora la audiencia está acostumbrada a este ritual. Ellos permanecen sentados
mientras él hace su trayecto hasta su silla. Permanecen  reverentemente silenciosos,
mientras él afloja los sujetadores de sus  piernas. Aún esperan hasta que está listo para tocar.
 
Pero esta vez algo anduvo mal. Justo cuando terminaba sus primeras estrofas,
una de las cuerdas de su violín se rompió. Pudimos escuchar el ruido, saltó como un tiro atravesando el salón. No había equivocación sobre lo que ese  sonido significaba.  No había tampoco dudas sobre lo que él tendría que hacer.  Los que estábamos allí esa noche, pensamos: "tendrá que levantarse, ponerse los bragueros nuevamente, levantar las muletas y arrastrarse fuera del escenario  ya sea para encontrar otro violín, o encontrar otra cuerda para el suyo.”
 
Pero él no lo hizo. En su lugar, esperó un momento, cerró sus ojos y luego  hizo la señal al director de comenzar nuevamente. La orquesta comenzó, y él  tocó desde el punto en el que se había detenido. Y tocó con tanta pasión, tanto poder, y tanta pureza, como nosotros nunca lo habíamos  escuchado antes.
 
Por supuesto todo el mundo sabía que es imposible interpretar un trabajo sinfónico con solo tres cuerdas. Yo sé eso, y seguramente muchos de ustedes sabrán eso. Pero esa noche Itzhak Perlman rehusó saberlo. Ustedes hubiesen podido verlo modulando, cambiando, recomponiendo la pieza en su cabeza. En un punto, eso sonó como si él estuviera sacando el tono de  las cuerdas que se había roto y consiguiendo nuevos sonidos que ellas nunca  habían hecho jamás antes.
 
Cuando terminó, hubo un impresionante silencio en el sala, y entonces la gente se levantó y lo aclamó. Hubo un extraordinario aplauso proveniente de cada rincón del auditorio. Estábamos todos de pie gritando y  animando, haciendo todo lo que podíamos, para demostrar cuánto apreciábamos lo que él acababa de hacer.
 
Él sonrió, se secó el sudor de sus cejas, detuvo su inclinación para aquietarnos y luego dijo,
no con presunción, sino en un tono reverente, pensativo, calmo, "Ustedes saben,... algunas veces... la tarea del artista es descubrir cuánta música uno puede hacer con lo que aún le queda".