martes, 14 de octubre de 2008

SERENIDAD


Las riñas, por lo general, empiezan por pequeñeces, pero el calor de la discusión se va desorbitando hasta terminar en enemistades profundas... y a veces en crímenes.

Lo mejor es que no surjan las riñas o bien cortarlas en cuanto tomamos conciencia de que van a producirse y no permitir, bajo ningún pretexto, que adquieran grandes proporciones. Si uno se encuentra de mal humor, seguir el consejo de contar hasta 10 antes de contestar.

Con serenidad y sensatez se pueden evitar muchas riñas...

Si estás airado, calla. Aunque tengas la razón. Dirás más de lo que quisieras y luego te penará. No te arrepentirás de haber callado. Y cuantas veces te apenarás de haber hablado, de no haber podido sujetar las palabras que echaste a volar...

jueves, 9 de octubre de 2008


EL CIEGO

Había un ciego sentado en la vereda, con una gorra a sus pies y un pedazo de madera que, escrito con tiza blanca, decía:

"POR FAVOR, AYÚDEME, SOY CIEGO"

Un creativo de publicidad que pasaba frente a él,
se detuvo y observó unas pocas monedas en la gorra.
Sin pedirle permiso tomó el cartel, le dio vuelta,
tomó una tiza y escribió otro anuncio.
Volvió a poner el pedazo de madera sobre los pies del ciego y se fue.

Por la tarde el creativo volvió a pasar frente al ciego que pedía limosna, su gorra estaba llena de billetes y monedas.
El ciego reconoció sus pasos y le preguntó si había sido él, el que re-escribió su cartel y sobre todo,
qué había puesto.

El publicista le contestó:
"Nada que no sea tan cierto como tu anuncio,
pero con otras palabras".
Sonrió y siguió su camino.
El ciego nunca lo supo, pero su nuevo cartel decía:

"HOY ES PRIMAVERA, Y NO PUEDO VERLA".

Relato enviado por Mary Carmen Puyó

DECIA MAHATMA GANDHI


Mantén tus pensamientos positivos, porque tus pensamientos se convierten en tus palabras.

Mantén tus palabras positivas, porque tus palabras se convierten en tus acciones.

Mantén tus acciones positivas, porque tus acciones se convierten en tus hábitos.

Mantén tus hábitos positivos, porque tus hábitos se convierten en tus valores.

Mantén tus valores positivos, porque tus valores se convierten en tu destino.

TE DARA TODO LO QUE NECESITES


Evangelio según San Lucas 11,5-13.

Jesús agregó: "Supongamos que alguno de vosotros tiene un amigo y recurre a él a medianoche, para decirle: 'Amigo, préstame tres panes, porque uno de mis amigos llegó de viaje y no tengo nada que ofrecerle', y desde adentro él le responde: 'No me fastidies; ahora la puerta está cerrada, y mis hijos y yo estamos acostados. No puedo levantarme para dártelos'. Yo os aseguro que aunque él no se levante para dárselos por ser su amigo, se levantará al menos a causa de su insistencia y le dará todo lo necesario. También os aseguro: pidan y se os dará, buscad y encontrareis, llamad y se os abrirá. Porque el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llama, se le abre. ¿Hay entre vosotros algún padre que da a su hijo una piedra cuando le pide pan? ¿Y si le pide un pescado, le dará en su lugar una serpiente? ¿Y si le pide un huevo, le dará un escorpión? Si vosotros, que son malos, sabeis dar cosas buenas a vuestros hijos, cuánto más el Padre del cielo dará el Espíritu Santo a aquellos que se lo pidan".

COMENTARIO


No debes desconfiar de Dios ni desesperar de su misericordia... Canta al Señor estas palabras del profeta: «Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores, como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así nuestros ojos están fijos en el Señor, esperando su misericordia. Misericordia, Señor, misericordia, que estamos saciados de desprecios (Sl 122, 2-3)... Si estamos saturados de desprecio y cubiertos de ultrajes por numerosos pecados, nuestros ojos deben, sin embargo, seguir mirando al Señor nuestro Dios hasta que se apiade de nosotros. En efecto, es propio del alma constante y tenaz no dejarse apartar de la perseverancia en la oración por desesperar de ser escuchada, sino que persiste incansablemente en la oración hasta que Dios le hace misericordia. Y para que no se te ocurra pensar que ofendes al Señor por seguir importunándole con tus oraciones cuando no mereces ser oído, recuerda la parábola del Evangelio; en ella descubrirás que los que oran a Dios con importuna perseverancia le son agradables, pues dice: «Si no se levanta a dárselo por ser su amigo, al menos se levantará por su importunidad, y le dará cuanto necesite» (Lc 11,8). Comprende, pues, que el diablo es quien nos sugiere desesperar de ser escuchados, a fin de que se nos retire esta esperanza en la bondad de Dios, que es el ancla de nuestra salvación, el fundamento de nuestra vida, el guía del camino que conduce al cielo. El Apóstol dice: «En esperanza fuimos salvados» (Rm 8, 24).

Rabano Mauro (hacia 784-856), abad benedictino y obispo.Tres libros a Bonosio, libro 3,4; PL 112, 1306

A DIOS PEDI


A Dios pedí fuerzas para conseguir grandes metas y me hizo débil para aprender humildemente a obedecer.

Pedí salud para hacer cosas grandes y me dio enfermedad para poder hacer cosas buenas.

Pedí riquezas para poder ser feliz y me dio pobreza para poder ser sabio.

Pedí poder para obtener alabanzas, y me dio debilidad para poder sentir la necesidad de Dios.

Pedí todo para poder disfrutar de la vida. Me dio vida para poder disfrutar de todo.

No recibí nada de lo que pedí. Pero si todo lo que de verdad importa.

A pesar de mí mismo las peticiones que no hice me fueron concedidas.

Entre los hombres, me considero muy afortunado.

miércoles, 8 de octubre de 2008

SIN DIOS O CON DIOS. SIN RESURRECCION O CON RESURRECCION


Ciertamente esa es la realidad. Es la disyunción de nuestra vida: sin Dios o con Dios. Y en esta misma radicalidad, sin Cristo o con Cristo. ¿Cómo sabríamos que Dios nos ama, y cómo nos ama, sin Cristo? Y por tanto sin resurrección o con resurrección. Porque si Cristo no resucitó nuestra fe es vana. El sentido de la vida es el problema fundamental ¿De qué os sirve fabricar la vida misma si habéis perdido el sentido de la vida? dice Bernanos en El diario de un cura rural. Y en esa misma novela acaba con la famosa frase del cura que muere: todo es gracia. Esperanza, sí. Pero esperanza cristiana, no bobalicona convicción de que la batalla se ganará sin esfuerzo. Es como la gota de agua que se pone, en el ofertorio, en el vino del cáliz. Pues la esperanza en la victoria no ahorra los penosos encuentros, los continuados choques, la permanente actitud alerta.Yo creo que hay muchas personas que nos rodean, que sencillamente se mueren de sed, sobre todo jóvenes, y pretenden saciarla con soluciones que les agudizan más su angustia. Si nos ponemos frente a ellos y preguntamos por su vida, por su sentido, por su valor ¿qué nos contestan? Sin Dios la vida es un sin sentido continuo y terrible drama. Pobre ser humano, por ejemplo el de Kafka, que busca siempre habitar en aldeas en las que no “se cuenta con él”, en las que siempre está demás. Son imágenes sombrías y angustiosas de la perdición del hombre sin esperanza, sin fe, sin confianza. No encuentra acceso al Castillo al que necesita ir a pesar de los desesperados esfuerzos que hace. No hay posibilidad de comunicación, los caminos que conducen están obstruidos, no se puede llegar a los empleados para obtener un salvoconducto. Los teléfonos están también desconectados, además una respuesta no solucionaría nada ¿Qué credulidad se le podría otorgar? Pobre ser humano que no tiene derecho a la “ciudadanía”, que realmente le importa, le salva, le plenifica, de hijo de Dios, de heredero de su gloria. En los momentos trascendentales de búsqueda se duerme y durante el sueño, muere. La salvación ha llegado demasiado tarde. O el hombre envuelto en un proceso inacabable, en el que nadie sabe decirle nada, pero existe un proceso en su contra. Esas posturas que hacen del hombre un extranjero, un infierno, un absurdo, están todas cimentadas sobre nuestro anhelo de infinito, sobre la base de nuestros interrogantes más profundos. Parece que estamos en un momento de “técnicas de liberación” en el que cada uno inventa el mundo a su manera., y tiene una más o menos personal escala de valores, y una más o menos, también, redención. Para muchos “aventura” parece ser la palabra mágica. La pena es no “aventurarnos” en lo que realmente es nuestra gran y única aventura: por qué y para qué hemos nacido., De otra manera la libertad queda vacía, sin sentido. y viene la depresión, el enojo, la angustia. Como advierte Pascal, sin Dios se vive sin estar presente verdaderamente en la vida. Es muy sabido que somos “libres de”… “para” algo. En momentos buenos de reflexión sobre la vida, a los chicos les suele sacudir la idea de Viktor Frankl, de que frente a la estatua de la libertad en New York, para estar completa, debería estar la estatua de la responsabilidad.El hecho de la Resurrección de Cristo nos transmite una realidad infinitamente mayor que todos los símbolos, y es la gran respuesta a todo pregunta. El que la vive, siente una profunda alegría. A partir de ella no se puede vivir a medias. La Resurrección es la Luz y cada uno de nosotros, los cristianos, tenemos que irradiarla, haciendo partícipes a todos de la alegría de la Resurrección por medio de nuestro paradigma de vida. Realmente existe una única verdad, “la gran verdad de la fe”, la sinceridad de la fe, la sinceridad con que se profesa, con que se vive. Esta es la clave de bóveda de la basílica y el nudo de todos los seres. Dios da a los problemas una respuesta, y a todo una significación. El amor de Dios agranda nuestro corazón y le abre capacidades infinitas. Este amor no suprime ninguna otra relación legítima; todo lo contrario, le confiere fidelidad y mayor intensidad. La naturaleza está llena de signos a través de los cuales se lee a Dios. No podemos dejarnos invadir por los materialismos y credos científicos. Cristo, hombre-Dios, esa es la clave de bóveda que todos los hombres en nuestra autoconciencia venimos buscando. En El está la grandeza de nuestro destino. Lo que se propone a nuestra libertad es el camino para realizarnos en la sencillez de nuestra vida diaria, en el trabajo de casa, en la familia, en la empresa, en la oficina, en el hospital, en la actividad que sea nuestro medio de vida, cada momento es un momento eterno. En este caminar vamos conociendo cada vez más, en su verdadera dimensión, los hombres de la tierra y la tierra de los hombres. La ciencia es una apertura a nuevas conquistas, pero no es la clave de bóveda, es un instrumento fabricado por nosotros mismos, a nuestro servicio. Estamos convirtiendo lo que llamamos “el progreso” en servidumbre; al hombre en esclavo de la utilidad, de la rapidez.; como son los pasajeros del tren que contempla asombrado el Principito. Necesitamos identificar verdad y vida, y esto solo puede darse en Cristo, camino, verdad y vida, Dios hecho hombre, que nos muestra a un Dios personal que es Amor.
Carmen Pérez Rodríguez

ENSEÑANOS A ORAR


¿Creéis, hermanos, que Dios no sabe lo que os es necesario? El que conoce nuestro desamparo, conoce anticipadamente nuestros deseos. Por eso, cuando el Señor enseñó el Padrenuestro, recomendó a sus discípulos a ser sobrios en palabras: «Cuando recéis, no uséis muchas palabras como los paganos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis» (Mt 6,7-8). Si nuestro Padre sabe lo que nos hace falta ¿por qué decírselo, aunque sea en pocas palabras?... Señor, si tu lo sabes, ¿es necesario orar? Ahora bien, el que aquí nos dice: «No uséis muchas palabras en vuestras oraciones» nos dice en otra parte: «Pedid y recibiréis», y para que nadie crea que lo dice como de paso, en otra parte añade: «Buscad y hallaréis», y para que nadie piense que es una simple manera de hablar, mirad cómo termina: «Llamad y se os abrirá» (Mt 7,7). Quiere, pues, el Señor que, para recibir, primero pidas, que para hallar primero te pongas a buscar, y en fin, para entrar no dejes de llamar... ¿Para qué pedir? ¿Para qué buscar? ¿Para qué llamar? ¿Para qué cansarnos orando, buscando, llamando como para hacer saber al que ya lo sabe todo? E incluso leemos en otra parte: «Es preciso orar sin parar, sin cansarse» (Lc 18,1)... Pues bien, para aclarar este misterio ¡pide, busca, llama! Si el Señor cubre de velos este misterio, es que quiere que te ejercites en buscar y encontrar tú mismo la explicación. Todos nosotros debemos alentarnos mutuamente a orar.
San Agustín (354-430), obispo de Hipona (África del Norte) y doctor de la Iglesia
Sermón 80