viernes, 21 de noviembre de 2008

RESPETAR


Un hombre estaba poniendo flores en la tumba de un pariente. De pronto, ve a un chino poniendo un plato en la tumba vecina.

El hombre se dirige al chino y le pregunta:
- "Disculpe, señor, pero ¿Cree Vd que de verdad el difunto vendrá a comer el arroz?.
- "Si, responde el chino, cuando el suyo venga a oler sus flores".

Moraleja: Una gran virtud es respetar la opción del otro.
Cada persona es diferente de cualquier otra. Piensa diferente, siente de modo diferente y actúa de modo diferente. Es importante no juzgar. Lo importante es comprender. Respetar. Ser tolerantes. Tres facetas importantes a cultivar para VIVIR el Amor.

jueves, 20 de noviembre de 2008

ELOGIO DE LA TERNURA


A veces da miedo usar demasiado esa palabra. Porque es palabra poderosa y llena de significado y fuerza. Evoca casa, caricia, encuentro, delicadeza, amor. Responde a incertidumbres, disipa soledades, expresa afectos. Por eso es mejor no gastarla. Quizás sea mejor no pronunciarla demasiado, aunque, eso sí, vivirla siempre que se pueda. No reducirla a un puro gesto, sino cargarla con toda la fuerza que tiene. La fuerza de las entrañas que se estremecen y vibran con las historias compartidas, con las heridas del prójimo que espera sanación, con el abrazo que es refugio y llegada.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

TRABAJO


«Hacedlos fructificar»
El sudor y el esfuerzo que el trabajo necesariamente comportan en la actual condición de la humanidad, ofrecen al cristiano y a todo hombre, que es también llamado a seguir a Cristo, la posibilidad de participar en el amor y la obra que Cristo vino a llevar a cabo. Esta obra de salvación se realizo a través del sufrimiento y la muerte en cruz. Soportando el cansancio del trabajo en unión con Cristo crucificado por nosotros, el hombre, en alguna manera, colabora con el Hijo de Dios a la redención de la humanidad. Se presenta como el verdadero discípulo de Jesús llevando, a su vez, la cruz de cada día en su actividad propia. Cristo, «aceptando morir por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo que también debemos cargar esta cruz que el mundo hace recaer sobre las espaldas de los que persiguen la justicia y la paz». Sin embargo, al mismo tiempo «constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra, obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo desper¬tando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robuste¬ciendo también con ese deseo aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin» (Vaticano II, GS 38). En el trabajo humano, el cristiano encuentra una pequeña parte de la cruz de Cristo, y la acepta en espíritu de redención tal como Cristo aceptó su cruz por nosotros. En el trabajo, gracias a la luz que nos penetra por la resurrección de Cristo, encontramos siempre un resplandor de la vida nueva, del bien nuevo. Encontramos como un anuncio de «un cielo nuevo y una tierra nueva» (Ap 21,1) a los que el hombre colabora precisamente con el esfuerzo del trabajo.
Juan Pablo II

Encíclica Laborem exercens, 27

martes, 18 de noviembre de 2008

EL TEMPLO DE LA SABIDURÍA


El templo de la sabiduría tiene cuatro pilares: HUMILDAD, PERSEVERANCIA, AMOR Y GRATITUD

Sin humildad no podrás reconocer tus defectos. Sin perseverancia no podrás superarlos y transformarlos en virtudes.

Sin amor no serás capaz de salir de ti mismo.

Sin gratitud faltará la luz, la música y la armonía.

lunes, 17 de noviembre de 2008

CINE:LA OLA


Totalitarismo afectivo
Esta impactante película del joven cineasta alemán Dennis Gansel, que en España sorprendió gratamente hace un par de años con Napola, ha supuesto un revulsivo en la sociedad alemana con La ola. El riesgo de caer en el totalitarismo -demuestra- es mucho mayor de lo que quisiéramos admitirBasada en un caso real, La ola (Die Welle) nos cuenta lo que sucede en un instituto, cuando durante una semana al profesor Rainer Wenger se le ocurre la idea de un experimento que explique a sus alumnos el funcionamiento de los Gobiernos totalitarios. Lo que comienza con una serie de ideas inocuas, como la disciplina y el sentimiento de pertenencia grupal, se convierte en un movimiento real: La ola. El origen real de esta sobrecogedora película está en el profesor Ron Jones, americano, que daba clases en un instituto público de Palo Alto, California, cuando, en la primavera de 1967, sustituyó los aburridos libros de texto por la experimentación de los propios alumnos. «Como docente, me interesaban mucho las simulaciones. Quería darle vida a ciertas ideas abstractas», recordaba en Alemania el mes pasado, con motivo del estreno del film. Al quinto día del experimento, Jones se vio obligado a ponerle punto final, pues se le escapaba de las manos. «Siempre me surgió esta pregunta de cómo surge el fascismo y cómo se lleva adelante. Entonces, me preguntaba, si se llevara a cabo un experimento como éste hoy, ¿cómo sería, y qué rol ocuparía yo en este experimento?; ¿me opondría?; ¿me sometería? Y la gran pregunta era: ¿cómo sería esto si sucediera en Alemania hoy en día?»Literariamente, el film cuenta con un guión del director y de Peter Thorwart, basándose en el relato corto del citado profesor Ron Jones y en la obra que Johnny Dawkins y Ron Birnbach escribieron a propósito, The Wave.El personaje más interesante es el de Tim, interpretado por Frederick Lau, y que encarna a un alumno que se siente muy poco querido en su casa. Su motivación principal es sentirse afectivamente acogido. Por eso le vemos regalar droga a sus compañeros de instituto, en vez de venderla, con el fin de caer bien, de sentirse apreciado. Por eso él va a recibir La ola como si se tratara de la anhelada respuesta al deseo de su corazón. Algo similar le va a ocurrir a Marco (Max Riemelt, Napola), que, ante la infidelidad entre sus padres, aspira, en sus palabras, a una experiencia de unidad, algo que La ola parece proporcionarle. También el profesor Wenger (Jürgen Vogel) experimenta sensaciones nuevas y gratificantes cuando se ve venerado y seguido incondicionalmente por un colectivo tan fiel. El contrapunto lo da Karo (Jennifer Ulrich), una chica educada en un ambiente familiar estable, excesivamente liberal, pero en el que se valora la libertad como clave del proceso educativo. Ella es la primera en detectar que el experimento es nocivo y alienante, y por ello se va a convertir en la enemiga excluida del grupo.El film plantea que el éxito del totalitarismo -sea fascista, nacionalista o socialista- no está en los valores ideológicos -que La ola no tiene-, sino en las necesidades afectivas y de sentido de cada persona. En una sociedad de pertenencias precarias, de falta de estímulos, de desorientación referencial, la pertenencia fuerte a un grupo carismáticamente guiado se convierte en un apetecible espejismo al que agarrarse como un clavo ardiendo. Así, grupo totalitario y secta son dos conceptos mucho más hermanados de lo que podría pensarse. Casos como ETA y la kale borroka son perfectamente explicables desde los planteamientos del film.

jueves, 13 de noviembre de 2008

ORACION DE SAN FRANCISCO ANTE EL CRUCIFIJO DE SAN DAMIAN


Ho, alto y glorioso Dios.

Ilumina las tinieblas de mi corazón,

dame fe recta,

esperanza cierta,

caridad perfecta

sentido y conocimiento, Señor,

para cumplir tu santa y verdadera voluntad.

EL REINO DE LOS CIELOS


Evangelio según San Lucas 17,20-25.




Los fariseos le preguntaron cuándo llegará el Reino de Dios. El les respondió: "El Reino de Dios no viene ostensiblemente, y no se podrá decir: 'Está aquí' o 'Está allí'. Porque el Reino de Dios está entre ustedes". Jesús dijo después a sus discípulos: "Vendrá el tiempo en que ustedes desearán ver uno solo de los días del Hijo del hombre y no lo verán. Les dirán: 'Está aquí' o 'Está allí', pero no corran a buscarlo. Como el relámpago brilla de un extremo al otro del cielo, así será el Hijo del hombre cuando llegue su Día. Pero antes tendrá que sufrir mucho y será rechazado por esta generación.
«El Reino de Dios está en medio de vosotros»
El Verbo de Dios, por quien fueron hechas todas las cosas, hecho El mismo carne y habitando en la tierra, entró como hombre perfecto en la historia del mundo, asumiéndola y recapitu¬lándola en sí mismo. El es quien nos revela que «Dios es amor» (1Jn 4,8), a la vez que nos enseña que la ley fundamental de la perfección humana, es el mandamiento nuevo del amor... Así, pues, a los que creen en la caridad divina les da la certeza de que abrir a todos los hombres los caminos del amor y esforzarse por instaurar la fraternidad universal no son cosas inútiles. Al mismo tiempo advierte que esta caridad no hay que buscarla únicamente en los acontecimientos importantes, sino, ante todo, en la vida ordinaria. El, sufriendo la muerte por todos nosotros, pecadores, nos enseña con su ejemplo a llevar la cruz que la carne y el mundo echan sobre los hombros de los que buscan la paz y la justicia.Constituido Señor por su resurrección, Cristo, al que le ha sido dada toda potestad en el cielo y en la tierra (Mt 28,18), obra ya por la virtud de su Espíritu en el corazón del hombre, no sólo desper¬tando el anhelo del siglo futuro, sino alentando, purificando y robuste¬ciendo también con ese deseo aquellos generosos propósitos con los que la familia humana intenta hacer más llevadera su propia vida y someter la tierra a este fin. Mas los dones del Espíritu Santo son diversos: si a unos llama a dar testimonio manifiesto con el anhelo de la morada celestial y a mantenerlo vivo en la familia humana, a otros los llama para que se entreguen al servicio temporal de los hombres, y así preparen la materia del reino de los cielos. Pero a todos les libera, para que, con la abnegación propia y el empleo de todas las energías terrenas en pro de la vida, se proyecten hacia las realidades futuras, cuando la propia humanidad se convertirán en oblación acepta a Dios.«Señor, que fructifique en nosotros la celebración de la Eucaristía con la que tú nos enseñas, ya en nuestra vida mortal, a descubrir el valor de los bienes eternos y a poner en ellos nuestro corazón». (Misal romano: oración de postcomunión del 1er domingo de Adviento)



Concilio Vaticano IIConstitución sobre la Iglesia en el mundo de hoy «Gaudium et spes», § 38