lunes, 6 de febrero de 2012
jueves, 2 de febrero de 2012
AMISTAD
martes, 31 de enero de 2012
BENDECIR

"Bendecir significa desear y querer incondicionalmente el bien ilimitado"
viernes, 27 de enero de 2012
HILDEGARDA BURJAN
Un retrato de Hildegarda (Foto: © CS)
Eran tiempos marcados por la encíclica social Rerum novarum, de León XIII, e Hidelgarda se volcó en el trabajo con las trabajadoras a domicilio, sometidas a jornadas de 15 horas diarias con salarios de miseria. En 1912, fundó la Asociación de trabajadoras cristianas a domicilio. Agrupadas a modo de cooperativa, las mujeres conseguían mejores condiciones laborales, formación y protección en caso de embarazo o enfermedad. Pero, sobre todo, crecían en autoestima: «Con dinero y pequeñeces no se ayuda a una persona -explicó-. Se le debe volver a poner en pie y darle la convicción de ser alguien y poder hacer un servicio a los demás».
Tras la guerra, se dejó seducir por el Partido Socialcristiano, antecesor del actual Partido Popular de Austria. En el Parlamento promovió medidas de protección para madres y lactantes; impulsó la educación femenina y combatió la discriminación de la mujer. Gracias a sus planteamientos no ideologizados, supo forjar consensos. «El trabajo social significa superar las divisiones que surgen en la sociedad con amor cristiano y, con corazón compasivo, intentar tender puentes», decía.
Hildegarda Burjan, con su grupo parlamentario
del Parlamento austriaco (Foto: © CS)
Las Hermanas de la Caridad Social se dedicaron a ayudar a prostitutas, mujeres sin techo... En 1924, pusieron en funcionamiento un albergue para madres solteras, obra pionera, muy criticada por quienes pensaron que así se promovía la inmoralidad.
Burjan murió en 1933, con apenas 50 años. Su proceso de beatificación se inició en 1963. En 2011, se aprobó un milagro atribuido a su intercesión: una mujer, estéril tras varias operaciones, tuvo tres hijos, después de encomendarse a ella.
El domingo se espera la presencia de una importante representación del Parlamento austríaco en la primera beatificación que va a acoger la catedral de San Esteban. «Se puede ser santo y político», ha destacado el cardenal Schönborn. Pero el arzobispo de Viena extrae de la futura Beata otra lección no menos importante: «No necesitamos teorías, sino testigos», dice el cardenal de una archidiócesis especialmente golpeada por la secularización, interna y externa.
ATEOS Y CREYENTES
¿Los ateos y los creyentes tenemos diferencias en el cerebro?

Según Scientific American (o sea, uno de «los textos sagrados del ateo»), sí que las hay, aunque no han realizado el mapa neuronal completo.
Me ha hecho gracia. Me limito a transcribir. Recuerdan a Descartes postulando la glándula pineal «como el lugar del cuerpo donde se juntan cuerpo y alma». El racionalismo produce estas cosas.
Así que, como cuenta, Andrew Newberg, director de investigación en el Centro Myrna Brind de Medicina Integrativa de la Universidad y Hopital Thomas Jefferson de Filadelfia, podemos destacar las siguientes diferencias:
- Las personas que rezan (en el texto dicen meditan, vaya Vd a saber qué entiende por eso) presentan más actividad y más tejido cerebral en los lóbulos frontales, regiones asociadas con la atención y la recompensa. No dicen cuanto, pero dicen que más que sus «congéneres» ateos.
- Los «born again» tienen un hipocampo más pequeño, zona asociada a las emociones y la memoria. Más pequeño que los ateos en el artículo, no sé por qué comparan un «cristiano renacido» con un ateo.
- Las personas que creen en Dios activan las mismas zonas que cuando lo hacen sobre realidades cercanas, es decir, que para un creyente Dios es real. Me ahorro el calificativo, ¡¡pedazo de descubrimiento!!
- Alguno de los estudios también sugiere que en los creyentes hay mayor producción de dopamina. El experimento es curioso. Resulta que los creyentes son más propensos a detectar palabras o imágenes, aunque no fuesen figurasen en las pantallas, mientras que los ateos no las veían aunque sí figurasen. La situación se corregía si se les administraba dopamina sintética a los ateos.
En conclusión, que parece que hay diferencias pero no se sabe…, eso sí, Marx se equivocó de sustancia: «la religión es la dopamina del pueblo»
Y como siempre en estos casos: «¡reclamaciones al maestro armero!». A mi el estudio me parece una bobería, pero es lo que dice.

