viernes, 4 de septiembre de 2009

EL SECRETO DE DON JOAQUIN RUIZ GIMENEZ


El secreto de don Joaquín Ruiz-Giménez:


Defender a Cristo en los indefensos

El 27 de agosto se nos fue un hombre de bondad políticamente incorrecta. «Siempre que defiendo a alguien es a Cristo, indefenso, a quien defiendo», dejó escrito quien, entre otros servicios prestados a España, fue el primer Defensor del Pueblo
Sus padres le dieron la hondura y la radicalidad de la experiencia de la fe, sobre todo su madre. Y la inquietud por encarnarla en los problemas sociales, sobre todo el padre, director del diario La Regencia, Vicepresidente del Congreso, ministro de la Gobernación y alcalde de Madrid.Joaquín Ruiz-Giménez participa en grupos cristianos juveniles en el ámbito parroquial (en la Concepción, de la madrileña calle de Goya) y en la Asociación Católica Nacional de Propagandistas (ACNP) y la Acción Nacional del todavía seglar don Ángel Herrera Oria. Ya en el recién creado CEU, obtuvo la licenciatura en Derecho, matriculándose entonces en Filosofía y Letras en la Universidad de Madrid, con profesores como García Morente, Ortega y Gasset y Xabier Zubiri.Llegó el verano del 36. Lo detuvieron, junto a su hermano: a uno, por ser Secretario General de la Federación de Estudiantes Católicos; al otro, por haber sido falangista. Tres veces fueron rescatados de las checas. Con escala en la Embajada de Panamá, llegaron al bando nacional. Terminada la guerra, participa en Nueva York en un congreso de Pax Romana, y en su primer contacto con esta organización internacional de jóvenes católicos, es elegido Presidente. Lo recibe Pio XII, al tiempo que inicia una profunda y duradera amistad con el cardenal Montini, futuro Pablo VI. En 1942 obtiene la cátedra de Filosofía del Derecho en la Universidad de Sevilla, y se casa con Mercedes Aguilar Otermín, formando un matrimonio ejemplar y fructífero, a juzgar por sus once hijos. Cuando en el 45 su buen amigo y compañero de militancia católica Alberto Martín Artajo es elegido ministro de Asuntos Exteriores, ¿quién mejor que el jovencísimo catedrático para dirigir el Instituto de Cultura Hispánica?. Y en el 48, con sólo 35 años, es nombrado embajador ante la Santa Sede. Los italianos se rindieron ante el apuesto y simpático embajador, que participaría activamente en la elaboración del Concordato entre España y el Vaticano. Por requerimiento de Franco, en el 51 vuelve de Roma para ser ministro de Educación. Devolvió los nombres de los grandes pensadores patrios censurados en los libros de texto. Aunque Franco le dispensaba una extraña confianza y simpatía, lo destituye tras la famosa noche de los cuchillos largos (9-2-56), cuando un joven recibió un disparo en una revuelta estudiantil, y el ministro se llevó a su casa al amenazado Rector Laín Entralgo. Tras estrenar la cátedra de Salamanca, Franco le pidió ser consejero del Movimiento, primero, y de las Cortes, después; ocasión que aprovecha Ruiz-Giménez para opositar a la cátedra en Madrid: número uno, para no variar. Tuvo dificultades con sus señorías, y vino la dimisión, así argumentada al Generalísimo: «Cuando un hombre pacífico pierde los estribos, es que esto ya no funciona».Maestro del cambioLos nuevos aires eclesiales de Roma supusieron en su historia personal un auténtico kairós. Por un lado, por su participación, como laico experto, en las sesiones conciliares.

Por otro lado, la encíclica Pacem in Terris fue decisiva para él. La leyó, la analizó y le prometió a Juan XXIII que haría todo lo que estuviese de su parte para darla a conocer. Y lo cumplió: predicó a viento y marea el mensaje de paz, participación y diálogo de tan importante encíclica. En este tiempo, en el que la palabra diálogo tenía ese algo de nuevo que le habían dado Juan XXIII y Pablo VI, don Joaquín se embarca en la publicación de Cuadernos para el Diálogo. En noviembre de 1975, presentó con lucidez exquisita en Cuadernos los «deberes del tránsito»: no esclerotizar el caduco régimen y dar el paso sin que se desencadenase la violencia. El llamado milagro español de la transición pacífica se debió en gran medida a la escuela de los Cuadernos de don Joaquín, en la que, desde hacía doce años, se habían educado tantísimos demócratas para esa hora crucial. Pero en las primeras elecciones, el voto útil a Suárez hizo de don Joaquín el náufrago por excelencia. Él sabía perder: «No me ha venido mal el naufragio, me ha permitido volver a actuar en algo que es para mí muy importante: la superación de las fronteras partidistas. Me parece importante contribuir a estimular lo que une, más que lo que separa». Y no tardó en asumir esta misión en una labor establecida en la nueva Constitución: la de Defensor del Pueblo. Cuando complejos entramados políticos convinieron su no renovación, don Joaquín dejó bien claro que, desde la Pacem in Terris, no había tratado de hacer otra cosa que «defender al pueblo». En una ocasión, nos dejo escrito su secreto: «Siempre que defiendo a alguien es a Cristo, indefenso, a quien defiendo». Y así siguió en sus años de vejez, tratando de vivir lo que un día escribió: «Bienaventurados los impacientes de justicia, los rebeldes a la rutina y a la retórica, los que luchan y se inmolan por acabar con las desigualdades, las opresiones y las arbitrariedades de los egoístas, los indolentes y los poderosos, porque de ellos es la paz en la tierra, en la tierra y en el cielo».


Que en ese cielo, y en el abrazo del Eterno Padre, descanse en paz don Joaquín.

Manuel María Bru

miércoles, 2 de septiembre de 2009

LA ORACION CENTRANTE


La Oración Centrante es un método diseñado para facilitar el desarrollo de la oración contemplativa, mediante la preparación de nuestras facultades para cooperar con este don del Espíritu. Es un intento de presentar las enseñanzas de epocas pasadas (i.e. "La nube del No Saber ") en una manera actualizada y para ponerle cierto orden y regularidad. Su objetivo no es el de reemplazar otros tipos de oración; simplemente coloca otros tipos de oración en una nueva y mas completa perspectiva. Durante el tiempo de oración consentimos a la presencia y la acción de Dios dentro de nosotros. En otros momentos nuestra atención se mueve hacia afuera para descubrir la presencia de Dios en todas partes.
La Oración se llama Centrante porque nuestra atención e intención está centrada en Cristo, El es el centro de nuestras vidas. A través de ella consentimos la Presencia y Acción de Dios en nosotros, preparándonos para recibir el don de la contemplación.
En este espacio desmantelamos nuestro "falso yo" producto de nuestros programas falsos de felicidad construidos por nuestras necesidades de: Seguridad y Supervivencia, Poder y Control, Afecto y Estima.
Permitimos que Dios sea el Terapeuta Divino que sana nuestras heridas.Se recomiendan 2 períodos de 20 minutos al día.


Oración Contemplativa


La oración contemplativa es el desarrollo normal de los dones del bautismo y la práctica regular del Lectio Divina. Podemos creer que la oración es un pensamiento o sentimiento expresado en palabras. Pero esto es solo una expresión de la oración. La oración contemplativa es la apertura de la mente y el corazón - todo nuestro ser - a Dios, el Gran Misterio, mas allá de todo pensamiento, palabra o emoción. Abrimos nuestra percepción a Dios quien sabemos por la fe está dentro de nosotros, mas cerca que el aliento, el pensamiento, el escoger - mas cerca que la conciencia misma. La oración contemplativa es un proceso de purificación interna la cual nos guía, si consentimos, a la unión divina.

Transfondo Teológico

El don de Pentecostes afirma que Jesus resucitado está entre nosotros como el Cristo glorificado. Cristo vive dentro de nosostros como El Iluminado, presente en todo lugar, en todo momento. El es Maestro vivo quien continuamente envia al Espíritu Santo a habitar dentro de nosotros y a dar testimonio de su resurrección, fortaleciendonos para experimentar y manifestar los frutos del Espíritu y de las Beatitudes tanto en la oración como en la acción.
La Oración Centrante está basada en la enseñanza de Jesús en el Sermón de la Montaña:
"Tú en cambio, cuando vayas a orar entra entu aposento y, después de cerrar la puertaora a tu Padre, que está ahí en lo secreto,y tu Padre que ve todo te recompensará":Mt. 6,6
Los textos que igualmente inspiraron la Oración Centrante fueron escritos por varios importantes contribuyentes a la Tradición contemplativa cristiana, tales como Juan Casiano, Francisco de Sales, Teresa de Ávila, Juan de la Cruz, Teresita de Lisieux, tomas Merton y el autor anónimo de "La Nube del No Saber"
Oración es Relación con Dios. La Oración Cristiana tiene sus raíces en la Palabra de Dios en las Escrituras y en la persona de Jesucristo. Dios toma la iniciativa. La oración Contemplativa es la apertura de la mente y el corazón, nuestro ser total a Dios. Es un proceso de transformación interior, es una relación iniciada por Dios que nos lleva si nosotros consentimos a la Unión Divina. La Oración Centrante (oración de silencio), es un método para reducir los obstáculos al don de la Oración Contemplativa y para facilitar el desarrollo de los hábitos a responder a las inspiraciones del Espíritu y así profundizar nuestra relación con Dios.
Método de la Oración Centrante, un consentir a la Acción DivinaFacilita el desarrollo de la oración contemplativa, durante el tiempo de la oración, por la intención de consentir la Presencia y Acción de Dios en nuestras vidas.

Nos sentamos cómodamente, cerramos los ojos, nos sosegamos, respiramos profundamente, invocamos al Espíritu Santo e introducimos la "palabra sagrada" como símbolo de nuestra intención. Al venir a nosotros y ser consientes de pensamientos o percepciones, repetimos la "palabra sagrada", para no dejarnos atrapar por ellos. Así permanecemos 20 minutos, al concluirse el tiempo, oramos repitiendo solemne y lentamente la oración que Jesús nos enseñó: el Padrenuestro. Continuamos un par de minutos más, con los ojos cerrados.
Los Pensamientos y el uso de la Palabra Sagrada bajo la inspiración del Espíritu Santo elegimos una palabra que llamaremos "palabra sagrada" puede ser cualquier palabra ejemplo: Señor, Jesús, Padre, Madre, Abba, Amor etc. Esta "palabra sagrada" es el símbolo de nuestra intención de consentir a la Presencia y Acción de DIOS en nuestro interior. Sentados cómodamente con los ojos cerrados introducimos silenciosamente la palabra sagrada. Cuando percibimos que nos atrapan pensamientos o percepciones, muy sosegadamente volvemos de nuevo a repetir la "palabra sagrada" para renovar nuestra intención de consentir la Presencia y Acción de Dios en nosotros. Cada vez que la repetimos estamos haciendo un acto de amor y estamos diciendo “Si” a Dios.
Se Profundiza la Relación con Dios.Los frutos de la Oración Centrante (oración de silencio) se hacen notar en la vida diaria, no durante el período de oración. No hacemos la oración para obtener un resultado específico pero la fidelidad a la Oración Centrante (oración de silencio) producirá sus frutos. Un movimiento sutil de desprendimiento se está llevando a cabo que nos impacta en nuestra vida diaria a medida que recibimos la gracia de aceptar y dejar pasar, esto nos dará el fruto de . Muchas veces las otras personas se dan cuenta primero de estos frutos. Ejemplos: capacidad de escuchar, cambio de actitud, no juzgar, paciencia, aceptación de uno mismo y de los demás, servicio e inclinación por ayudar a los demás.Los primeros frutos que nos podemos dar cuenta en nosotros pueden ser que nos agrade el silencio, la soledad y una sencillez en nuestro modo de vivir.

o Es al mismo tiempo una Relación con Dios y una disciplina para fomentar esa relación.
o Es un ejercicio de fe, esperanza y caridad.
o Es un movimiento que va más allá de una conversación con Cristo es Comunión con Él.
o Hace que nos habituemos al lenguaje de Dios que es el silencio.

PAUTAS

Escoge una palabra sagrada como el símbolo de tu intención de consentir a la presencia y la acción de Dios en tu interior.
Sentado cómodamente y con los ojos cerrados, te sosiegas brevemente y en silencio introduces la palabra sagrada como el símbolo de tu intención de consentir a la presencia y acción de Dios en tu interior.
Cuando te des cuenta de que un pensamiento te ha atrapado, regresa muy sosegadamente a la palabra sagrada.
Al terminar el período de oración, permaneces en silencio y con los ojos cerrados por un par de minutos más.

martes, 1 de septiembre de 2009

ESCLAVOS DE LA PEREZA


Todos habremos visto a un albañil subido a un andamio cantando alegremente mientras ponía ladrillos y, junto a él, a otro amargado y con mala cara, realizando ambos la misma tarea.


O un conductor de autobús que hace su trabajo con satisfacción y procurando agradar a los viajeros, y, en su misma ocupación y condiciones, a otro que trabajando de mala gana y despotricando de todo.


Y lo mismo al acercarse a una ventanilla, a la barra de un bar, al mostrador de una tienda, o al ir a la peluquería.


Y lo mismo en las aulas. Y lo mismo en la familia. Hay padres y madres que se recrean en las tareas del hogar y en la educación de sus hijos, y padres y madres que parece que sólo saben quejarse del trabajo y los quebraderos de cabeza que les dan sus hijos, que dicen que no pueden más, que les agota, que se les hace pesado, que no hay quien lo aguante.

Muchas veces, la raíz de su tristeza y su desgana está en la pereza. En que son personas que se pasan la vida en una lucha –agotadora lucha, por otra parte– para rehuir el esfuerzo, para encontrar el modo de hacer menos y que sea otro quien haga las cosas.


El trabajo, las tareas del hogar, la educación de los hijos... cualquier persona emplea la mayor parte del día en esas tareas, ¿por qué entonces hacerlas de mala gana?: eso equivaldría a pasarse amargado la mayor parte de la vida.


Es verdad que a veces hay problemas, y problemas serios, y se hace todo muy pesado, y no apetece hacer nada. Pero también es cierto que, con un nivel de motivos de tristeza bastante parecido, hay gente habitualmente contenta y gente habitualmente descontenta. Quizá la diferencia esté en la filosofía con que cada uno se toma la vida. Se trata de:

· en vez de trabajar con desgana, procurar poner ganas, y ya acabarán apareciendo satisfacciones en ese trabajo;


· en vez de ver y de hacer ver el trabajo como una carga pesada, descubrir en él —entre otras cosas— una forma de realizarse, un motivo de satisfacción y una oportunidad de servir a los demás (Einstein decía que sólo una vida vivida por los demás merece la pena ser vivida);
· en vez de estar pensando en la hora de acabar, procurar esmerarse en lo que se está haciendo en cada momento;
· en vez de quejarse continuamente y crear un clima negativo, procurar poner ilusión y crear alrededor un clima positivo; etcétera.


Muchos padres dicen que sus hijos son muy perezosos. Perezosos, dicen, para levantarse, para estudiar, para llevar a cabo cualquier actividad que no implique diversión, y a veces incluso hasta para eso. Que todo les cansa, todo les aburre, que no saben pasarlo bien más que un rato. Que una simple contrariedad les conduce al abatimiento. Que les resulta difícil hacer frente al ocio, incluso mantener una afición o un hobby. Que no logran hacer lo que se proponen y eso les hace sentirse frustrados y estar tristes.


La pereza y, en general, la falta de una adecuada educación de la voluntad, constituyen una de las más dolorosas formas de pobreza: porque impiden a quienes la padecen disfrutar de la vida y recrear su espíritu al nivel que a nuestra naturaleza humana corresponde.



viernes, 28 de agosto de 2009

ANSIEDAD


Hola a todos.

El problema de la ansiedad es un trastorno muy propio de nuestros días y se puede llegar a convertir en algo muy serio si no se toman las medidas necesarias. Yo he sufrido de ansiedad crónica y sé lo mal que se pasa con esto. La ansiedad tiene una relación directa con el tipo de pensamientos que permitimos que rijan nuestra mente, y la mayoría de los pensamientos ansiosos no son sino distorsiones mentales no racionales de las cuales debemos ser conscientes y sustituirlas por otro tipo de pensamientos de carácter positivo y más acordes con lo que somos como cristianos, pues si algo es Dios es positividad en todos los sentidos, por encima de las circunstancias que podamos pasar.

Realmente es un contrasentido ser cristiano y ser ansioso, aunque paradójicamente resulta también que es la ansiedad como necesidad de búsqueda la que nos ha llevado a mirar a Dios, pero una vez encontrado esta debe ser desterrada.

La mente es como un disco duro de ordenador y depende de que grabemos en ella. Proverbios dice que "según piensa el hombre en su corazón así es él" planteando este problema; y el apóstol Pedro da la formula: "echad vuestra ansiedad en el Señor". Jesús nos dice que debemos tomar el día como medida real de nuestro tiempo, vivir el dia y vivir al día como unidad temporal pues lo demás "de mal procede" dice el Señor. La meditación es un instrumento maravilloso en este sentido, pues nos renueva día a día en nuestra relación con Dios, nos carga las pilas de nuestro dia a día y a través de ella Jesús nos llena con el Espíritu Santo para vivir la vida de modo espiritual, siendo nuestro espíritu el que controle nuestra vida, y en el caso de la ansiedad especialmente nuestra mente llenándola de confianza y paz, y lo mejor aún, cambiándola progresivamente hacia la mente de Cristo. Si realmente estamos rendidos a Dios y a su voluntad, si le hemos entregado nuestras vidas, la ansiedad carece de sentido y con la rendición y la entrega desaparece; pero es un proceso. Y es importante que la actitud que conseguimos durante la meditación, sea también la que mantengamos de modo consciente durante el resto del día; es decir, el esfuerzo diario concreto de mantener esta rendición y entrega en nuestro quehacer diario y en medio de nuestras circunstancias, sean las que sean. Lo demás vendrá dado con la práctica diaria.

El cristianismo es mucho más que una simple religión, es una relación personal viva con Dios, con Jesucristo, que nos sana y nos transforma y produce frutos en nuestras vidas y en nuestro entorno.

Hay un pasaje maravilloso del apóstol Pablo, que dice: "Regocijaos en el Señor siempre. Otra vez os digo: ¡Regocijaos!. .. Por nada estéis ansiosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardara vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús" (Filipenses 4-4:7)

Desde Madrid os deseo a todos una feliz semana.

Julián.

De los grupos de Meditación Cristiana.

jueves, 27 de agosto de 2009

DIOS SE REVELA A LOS SENCILLOS


La presente reflexión se basa en dos textos del evangelio: Mt 11, 25 y Lc 10 21.22. Jesús está exultante de gozo y gratitud hacia su Padre porque ha tenido a bien revelar lo más importante del Reino a los niños, a los sencillos, a los limpios de corazón, y ocultárselas a los sabios y poderosos.

Este conocimiento ocultado y revelado por Dios no pertenece al orden especulativo sino al orden del amor. No quiere esto decir que los sabios estén condenados a no conocer a Dios. La historia de los santos atestigua lo contrario.

Más es un hecho que los que se consideran entendidos frecuentemente se convierten en soberbios y autosuficientes. “Bienaventurados los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”.
De modo que la vanidad, el excesivo afán de notoriedad, de protagonismo, etc.. son obstáculos para “ver” a Dios y muchas veces para “ver” a Cristo y amarle y vivir su mensaje.

“Si no os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos”. –Mt 18, 3- No significa que los sabios se vean definitivamente privados del acceso a la revelación de las cosas más importantes. Siempre tienen la posibilidad de convertirse. “Si alguno entre vosotros se cree sabio, hágase ignorante para llegar a ser sabio” -1 Cor 3, 18-. Esta frase Pablo es como una iluminación que nos indica el camino que le condujo a su conversión.

Todos conocemos a personas muy inteligentes, muy eruditas, que han avanzado muy poco en el camino de lo esencial para la vida. Saben mucho, pero ignoran lo más importante, lo que es necesario saber para encontrar al Dios vivo. Les falta la sencillez, la limpieza de corazón. Son condiciones imprescindibles para abrir la puerta al espíritu. Y solo el Espíritu puede comprender al Espíritu.

Ante un crítico furibundo, ante un ateo, ante un agnóstico hay que preguntarse si vive en la superioridad, en el miedo, en la autosuficiencia….en la vanidad, en la soberbia…

Tan solo la libertad que da la sencillez y la limpieza de corazón permite vivir el AMOR que es la verdadera fuente de todo conocimiento. Si amas el AMOR podrás conocer a Jesús y por su medio al Padre. Pero para eso tienes que se consciente de que El te ama incondicionalmente y dejarte amar por El.

Entiendo que FE Y RAZON han de caminar juntos. No se excluyen. No hemos de caer en un racionalismo fanático ni en una fe ciega.

El AMOR lleva al conocimiento. Es un camino seguro, con sus obstáculos mentales, emocionales, etc. Intentar el camino del conocimiento tiene muchos más peligros, en mi opinión. Muchos son los desatinos y la confusión creada por los eruditos, ya sean filósofos, teólogos, etc. Y más aún por los que se creen tener el conocimiento –Teósofos, antropósofos, gnósticos – los apóstoles tras la experiencia de Pentecostés fueron auténticos gnósticos- templarios, rosacruces, etc.

Personalmente estoy con San Juan de la Cruz: “EL QUE AMA SABE Y EL QUE NO NO SABE NADA”.

Reza. No podrás rezar si no eres sencillo y humilde. Medita. Vive la Eucaristía y el sacramento de la reconciliación. Y cada día AMA, haz algo para que sufran menos tus prójimos y semejantes, los más necesitados, los que más sufren.

miércoles, 26 de agosto de 2009

LIMPIOS DE CORAZON


Jesús dijo: “Dichosos los limpios de corazón porque ellos verán a Dios”, es decir, los que tienen la conciencia limpia. La palabra “puro” significa “sin mancha, sin mezcla de lo malo, sin malas intenciones”. San Juan Bosco vio en una visión a un alma limpia, en gracia, y exclamó: “Si supieras lo inmensamente hermosa que es un alma sin pecados, preferirías mil muertes antes que manchar tu alma con un pecado”.
Cuando Jesús decía: “Vosotros sois la sal de la tierra”, sus oyentes entendían sal por “pureza”, por exigencia de no corrupción. Hay que ser personas que brillan por la honestidad de sus costumbres. El que sigue a Jesús no puede permitirse chistes de doble sentido, o ver o escuchar programas escabrosos, o leer o divulgar lecturas inmorales, o aceptar trampas en los negocios, o comprar lo robado.

Todo esto huele a podrido, y excluye el ser sal de la tierra.Qué grave sería dejar de ser sal que “preserva” para convertirse en “veneno” que destruye.

Todos estamos llamados a vivir una vida limpia, sincera, alegre. Para eso hay que evitar los malos pensamientos y las malas compañías. Para vivir la pureza hay que hacer oración, es decir, hay que hablar con Dios como se habla con un amigo, y procurar las buenas lecturas.

Los padres de familia han de estar atentos pues, actualmente, algunas clases de educación sexual destrozan la modestia natural de los adolescentes, y minan sus barreras protectoras contra lo obsceno.

La pureza como virtud exige un cuerpo limpio y un alma pura. No podemos ver todo, mirar todo, no podemos oír todo. Lo que miramos influye en nuestro mundo interior. Aprender a mirar es también aprender a no mirar. No conviene mirar lo indecente. Hay que dominar la curiosidad que no es sana. Hay que guardar los ojos para ver las maravillas que Dios nos tiene preparadas en el Cielo y las que hay en la tierra.

Y junto con la limpieza de vida es fácil fomentar la alegría, porque somos caminantes que van rumbo a su felicidad terrena y eterna, sino, algunos nos podrán reprochar que dónde está nuestra fe, como el filósofo Nietzsche, que decía: “Dice que les espera un paraíso de felicidad en el cielo, pero viven tan tristes y de mal genio como si fueran caminando hacia el infierno”.

Quien pierde su alegría, optimismo y jovialidad, está dejando de ser “sal” en su ambiente.Jesús dijo en la Última Cena: Y Yo os daré una alegría que nadie os podrá quitar (Juan 16, 22). La tristeza tiene una íntima relación con la tibieza, con el egoísmo y la soledad.

El Señor nos pide el esfuerzo para desechar un gesto adusto o una palabra destemplada para atraer muchas almas hacia Él, con nuestra sonrisa y paz interior, con garbo y buen humor.

Si hemos perdido la alegría, la recuperamos con la oración, con la Confesión y el servicio a los demás.

El ser humano tiene una capacidad grande de recapacitar y regenerarse. Los psiquiatras se quedan estupefactos de lo que una buena confesión puede ayudar a una persona.

La alegría verdadera, la que perdura por encima de las contradicciones y del dolor, es la de quienes se encontraron con Dios por medio de Cristo.

Y, entre todas, la alegría de María: Mi alma glorifica al Señor, y mi espíritu está transportado de alegría en Dios, salvador mío (Lucas 1, 46-47).

La alegría es la consecuencia inmediata de cierta plenitud de vida. Y para la persona, esta plenitud consiste ante todo en la sabiduría y en el amor. Dios nos ama y se preocupa de nosotros mucho más que de los pájaros.

martes, 25 de agosto de 2009

LA RENOVACION CARISMATICA CATOLICA


Su misión es hacer presente hoy en el mundo la experiencia de Pentecostés.
Para comprender la Renovación en el Espíritu, hay que asomarse a la experiencia de los Apóstoles en Pentecostés. El Cenáculo es el lugar donde los cristianos se dejan transformar por la oración, en torno a María, para acoger al Espíritu. Y es también el lugar de donde salen para llevar "hasta los confines de la tierra" el fuego de Pentecostés.Renovación en el espírituJuan Pablo II ha dicho a nuestros hermanos de Italia: "Entre los caminos misteriosos con que la Providencia vive hoy su plan de salvación, en este final del segundo milenio, es convicción nuestra que, uno de ellos, pasa a través de la Renovación en el Espíritu. Por medio del Espíritu, el Resucitado vive y actúa entre nosotros haciéndonos presente en el mundo en cada experiencia personal".Son Palabras del Papa que definen con acierto nuestra vocación y hasta la razón de nuestros testimonios. Seréis mis testigos"En medio del corazón de un mundo convertido en desierto, y sequedad, por el racionalismo y el materialismo -dice el cardenal Ratzinger- ha surgido una nueva experiencia del Espíritu Santo que tiene las proporciones de un movimiento a escala mundial".Católicos de todo el mundo se dejan invadir por la fuerza del Espíritu dando fe de que, el Señor que ha cambiado sus vidas, es el único Señor. Son signos visibles de ese cambio: el valor, como los apóstoles, para ser fieles a la promesa de Cristo: "Seréis mis testigos"; el proclamar la buena nueva con la fuerza de Dios, que hace "maravillas"; el surgir de una comunidad nueva basada en el amor.Descubrir a CristoLa Renovación Carismática no es un movimiento más, es "una corriente de gracia" que renueva en la sociedad actual los dones y carismas de la primera comunidad cristiana. Personas de todas las clases sociales y todas las pobrezas descubren a Cristo no cómo un Dios lejano que se encarnó un día en la Historia, sino como alguien vivo y resucitado que es centro de su vida.Sin fundador, sin estatutos, sin especiales compromisos, la Renovación nos ha permitido descubrir de nuevo esa profundidad del corazón donde Dios vive. Y, con ella, el asombro de las conversiones personales, el resurgir de la oración, la lectura enriquecedora de la Biblia y la liberación alegre de la alabanza.Juan Pablo II definió así la Renovación Carismática: "es una manifestación elocuente de la vitalidad siempre joven de la Iglesia, una expresión vigorosa de lo que el Espíritu está diciendo a la Iglesia al final del segundo milenio."La misión La misión de la Renovación Carismática es hacer presente hoy en el mundo la experiencia de Pentecostés. Confirma así su vocación de servicio a la Iglesia, que fue enriquecida con los carismas del Espíritu desde su nacimiento en el Cenáculo.

El fundamento teológico

El fundamento teológico de la Renovación Carismática es el Misterio de la Trinidad y, especialmente, el conocimiento progresivo de la persona del Espíritu que es quien nos revela a Jesús. Por Él vamos al Padre y entramos, como grandes enchufados, en el coloquio amoroso de la vida trinitaria.

Historia de Renovación Carismática

La historia de la Renovación Carismática Católica está unida al concilio Vaticano II y al papel que en él se asigna a los laicos dentro de la Iglesia. En 1961, Juan XXIII lo convocaba orando así al Espíritu Santo: "Renovad en nuestra época, como en un nuevo Pentecostés, vuestras maravillas..."El 18 de febrero de 1967, treinta estudiantes y profesores de la universidad de Duquesne en Pensylvania, hacían un retiro espiritual para profundizar en la fuerza del Espíritu, dentro de la Iglesia primitiva, ausente en el cristianismo que ellos veían languidecer. La llamada tuvo una respuesta sorprendente: "Lo que empezó allí, gracias a Él - explicó David Mangan- fue una capacidad nueva para estar a su escucha... "Dios tomó de su mano el formarme para lo que Él quería de mi". La experiencia de la efusión del Espíritu se repitió en las universidades de Notre-Dame, en South Bend, Indiana, y en Michigan.Grupos que nadie planeaba, ni convocaba, se multiplicaron como pequeñas luces en un estadio. Era la libertad del Espíritu que estallaba por todas partes: "la libertad de los hijos de Dios".Con vitalidad sorprendente, la Renovación Carismática se ha difundido por todo el mundo y en todas las confesiones cristianas, alcanzando en la Iglesia Católica la cifre de 72 millones.